La policía anti–inmigración de Trump asesinó a un enfermero en Minneapolis

Se trata de Alex Pretti, un ciudadano norteamericano que fue ejecutado por agentes del ICE enmascarados, en plena vía pública y cuando el joven de 37 años estaba inmovilizado. El asesinato sumario ocurrió ayer, a 17 días después de la ejecución de Renée Good en el mismo estado.

Domingo, 25 de enero de 2026 - 11:08 hs.
La policía anti–inmigración de Trump asesinó a un enfermero en Minneapolis

¿Te pareció interesante? Compartila con tus amigos

“Lo peor de lo peor”. Es el lema que usa la Administración Trump para justificar sus redadas masivas contra la migración: “Para expulsar lo peor de lo peor”. Pero, de momento, en lo que va de año ya han muerto dos personas con ciudadanía estadounidense, Renée Good y Alex Pretti, ambos en Minneapolis y cuando mostraban actitudes críticas contra sendas operaciones federales contra migrantes.

Según informó el Diario Ar, por medio de su corresponsalía, ambos murieron a tiros a quemarropa.

Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, asesinado este sábado poco después de las nueve de la mañana en Minneapolis, era un enfermero de cuidados intensivos en un hospital de veteranos de Minnesota que disfrutaba de la naturaleza con Joule, su perra Catahoula Leopard, que también falleció recientemente, según relata The Associated Press. 

Trabajaba para el Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos y había participado en protestas tras el asesinato de Renee Good, perpetrado el 7 de enero a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

“Se preocupaba profundamente por la gente y estaba muy molesto con lo que estaba sucediendo en Minneapolis y en todo Estados Unidos con el ICE, al igual que millones de personas”, dijo Michael Pretti, padre de Alex, a AP: “Pensaba que era terrible secuestrar niños, simplemente llevarse a la gente de la calle. Se preocupaba por esas personas y sabía que estaba mal, así que participó en las protestas”.


Pretti tenía nacionalidad estadounidense y había nacido en Illinois. Al igual que Good, los registros judiciales mostraron que no tenía antecedentes penales y su familia afirma que nunca había tenido ningún problema con la policía, salvo algunas multas de tráfico, algo corroborado por las autoridades municipales de Minneapolis: “Tuvimos esta conversación con él hace unas dos semanas, le dijimos que protestara, pero que no se involucrara, que no hiciera ninguna tontería. Y él dijo que lo sabía. Lo sabía”.

Los familiares reconocen, como ha hecho también la policía local, que Pretti poseía una pistola y tenía permiso para portar un arma en Minnesota. También dijeron que nunca lo habían visto portarla. Hasta el sábado por la noche, la familia reveló que no recibieron noticias de ninguna agencia federal sobre la muerte de su hijo.

Alex Pretti creció en Green Bay, Wisconsin, donde jugó fútbol americano, béisbol y practicó atletismo en la escuela secundaria Preble High School. Fue Boy Scout y cantó en el Coro de Niños de Green Bay.

Después de eso, fue a la Universidad de Minnesota, donde se graduó en 2011 con una licenciatura en biología, sociedad y medio ambiente, según dijo su familia al medio AP. Trabajó como científico investigador antes de regresar a la universidad para convertirse en enfermero registrado.


La ex esposa de Pretti, quien habló con AP, pero luego dijo que no quería que se usara su nombre, dijo que no le sorprendía que hubiera participado en las protestas contra la represión migratoria de Trump. Y añadió que era votante demócrata y que había participado en la ola de protestas tras el asesinato de George Floyd por un agente de policía de Minneapolis en 2020, no muy lejos del barrio donde vivía la pareja.

Lo describió como alguien que nunca había sido agresivo, y dijo que Pretti obtuvo un permiso para portar un arma de fuego oculta hace unos tres años y que poseía al menos una pistola semiautomática cuando se separaron. Pretti vivía en un edificio de apartamentos a unos 3,2 kilómetros de donde fue asesinado. Los vecinos lo describieron como una persona tranquila y de buen corazón.

Al momento de ser ejecutado por agentes del ICE, Pretti se encontraba grabando una nueva redada contra migrantes en uno de los estados con menos porcentaje de migrantes irregulares (2,2%), muy lejos de estados republicanos, como Florida (6,9%) o Texas (6,6%), donde la Administración Trump no está desplegándose con la voracidad autoritaria como sí lo está haciendo con los bastiones demócratas.


Pretti y Renée Good, asesinada por el ICE el pasado 7 de enero, se están convirtiendo en dos símbolos de la represión trumpista. A Good la acusaron de ser una “terrorista”, pero los análisis de los vídeos posteriormente demostraron que las autoridades federales mentían, y que Good murió por la violencia y la incompetencia del agente Jonathan Ross. Violencia por su gatillo fácil y reiterativo, e incompetencia porque se colocó delante de un coche en plena maniobra, cosa que enseñan a no hacer en cualquier academia de policía.

Según informó El Diario Ar, Good dejó tras de sí tres hijos y una ciudad movilizada para responder a las redadas masivas con un tejido asociativo comunitario basado en grupos de Signal de barrios para avisarse de la presencia de agentes y para socorrer las necesidades de los migrantes que tienen miedo de salir de su casa para llevar a los hijos al colegio, ir a trabajar, limpiar de nieve la puerta o llevar a sus mayores al médico.

Si Renée Good fue calificada sin pruebas y falsamente de terrorista, Pretti fue presentado por la administración Trump, como un lobo solitario a la caza de agentes federales porque llevaba un arma, algo legal en este país, entre otras cosas por el amor por las armas de los miembros y votantes del Partido Republicano.

Pero las autoridades federales vuelven a mentir. En este caso, a Pretti se le ve filmando la redada de los agentes federales, que se dedican a empujar a las personas que les graban y protestan, hasta que lo agarran, lo reducen y, cuando está inmovilizado en el suelo, disparan contra él y lo rematan. 

Eran seis contra uno, y lo ejecutaron a bocajarro a las nueve de la mañana de este sábado, cuando aún resonaban en las calles de Minneapolis las voces que gritaban el viernes por la tarde contra el ICE, el autoritarismo de Trump y a favor de una ciudad y un estado definidos por su diversidad y, también, por ser un bastión demócrata.


“Esta es el arma del pistolero, cargada (¡con dos cargadores adicionales completos!) y lista para usar”, sostuvo Trump: “¿Qué significa todo esto? ¿Dónde está la policía local? ¿Por qué no se les permitió proteger a los agentes de ICE? ¿El alcalde y el gobernador les ordenaron retirarse? Se afirma que a muchos de estos policías no se les permitió hacer su trabajo, que ICE tuvo que protegerse a sí misma, ¡lo cual no es nada fácil! ¡El alcalde y el gobernador están incitando a la insurrección con su retórica pomposa, peligrosa y arrogante!”

Pero los vídeos demuestran lo contrario, que ni era un pistolero ni estaba apuntando a los agentes federales. Y que la violencia siempre fue iniciada por los propios agentes del Gobierno federal. Es más, según un análisis de CNN, se ve a un agente federal que parece estar retirando un arma, segundos antes de que comience el tiroteo: si el agente guardó el arma antes de que comenzara el tiroteo, ¿por qué Alex Pretti está muerto? La realidad, tal como se puede ver en los diversos vídeos, contradice lo que las fuentes oficiales dicen que ha pasado.

En cuanto se produjo el tiroteo, se acordonó la zona y se llenó de ciudadanos que acudieron a protestar contra la situación al grito de “ICE, out, fuck, ICE”, es decir, contra “la ocupación” de la ciudad y el estado por unas fuerzas que aterrorizan a la ciudadanía por su ausencia de control en el uso de la violencia y por la sensación de impunidad que les acompaña: cada vez que ocurre una tragedia, la Administración sale rápidamente a criminalizar a la víctima y a evitar investigar al tirador.


En este sentido, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, consideró este sábado que no confía en el Gobierno federal para comandar la investigación sobre el asesinato de Pretti: “El Estado [de Minneapolis] debe tener la última palabra, como le dije a la Casa Blanca esta mañana: no se puede confiar en que el Gobierno federal lidere esta investigación, el Estado se encargará de ello, punto”.

Walz explicó que mantuvo dos conversaciones con miembros de la Administración Trump, después del asesinato de Pretti. En la primera llamada, Walz le pidió a la jefa de Gabinete, Susie Wiles, que “sacara a su gente de allí, que retirara a esos agentes federales”. 

Mientras que, en la segunda llamada, Walz informó al Gobierno federal que el Estado investigaría el tiroteo: “No permitiremos que nos pongan obstáculos, como ya hemos visto, y ustedes lo vieron esta mañana. Antes de que se realice cualquier investigación, las personas más poderosas del gobierno federal están inventando historias y publicando fotos de personas sin relación con el caso, de quienes no sabemos nada, y una foto de un arma de fuego para intentar manipular la narrativa”, aclaró.

Así mismo, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, ha señalado: “Acabo de ver un video de más de seis agentes enmascarados golpeando brutalmente a uno de nuestros conciudadanos y disparándole hasta matarlo. ¿Cuántos residentes más? ¿Cuántos estadounidenses más tienen que morir o resultar gravemente heridos para que termine esta operación? ¿Cuántas vidas más tienen que perderse antes de que esta administración se dé cuenta de que una narrativa política y partidista no es tan importante como los valores estadounidenses?”, sentenció.