Este martes, llegó a su final, el juicio oral y público que se sustanció contra los seis policías acusados de asesinar al albañil Carlos Guirula en 2014. El Tribunal Penal Dos de Posadas dictó sentencia este mediodía y condenó a prisión perpetua a dos de los seis encartados, en el marco de la causa iniciada hace once años, tras la golpiza y muerte del trabajador en el contexto de un procedimiento por disturbios en motel de Posadas.
Según informó el portal La Voz de Misiones, la máxima pena recayó sobre Lourdes Beatriz Tabarez (42) y Ricardo Rafael Escobar (42), quienes fueron declarados responsables del delito de “tortura agravada seguida de muerte”.
En tanto, Lucas Nahuel Saravia Allosa (37) y Carlos Alberto Da Silva (34) fueron condenados a 4 años de prisión por el delito de “omisión”, ante lo cual recuperaron la libertad porque ya pasaron esa misma cantidad de años en prisión preventiva.
En el caso de Allosa fue absuelto por la acusación de “vejaciones”.
Por último, Carlos Alberto Zidorak (37) y Claudio Marcelo Servián fueron absueltos de la acusación por omisión efectuada por el fiscal Vladimir Glinka.
Se espera que, el próximo 4 de diciembre, el tribunal presidido por el juez Gregorio Busse e integrado por sus pares Fernando Verón y Miguel Mattos, difunda los fundamentos del fallo. Después de eso, se habilitarán las apelaciones que puedan realizarse en torno a la sentencia.
De esta manera, Tabarez y Escobar quedaron detenidos y a partir de hoy empezarán a purgar sus condenas en diferentes unidades penitenciarias de la provincia, mientras que los demás imputados salieron libres del tribunal.
Antes del veredicto, todos los acusados hicieron uso de la última palabra y pidieron disculpas a la familia a Guirula.
Fue la primera vez que se oyó la voz de Tabarez durante el juicio oral que tuvo más de diez jornadas. “Sé que todos estaban esperando mi palabra. Quiero pedir disculpas a la familia, lo que ocurrió esa noche fue una tragedia de para todos. Siento que el corazón se me va a salir del pecho”, expresó y luego indicó “pido clemencia para mí, para mi familia y para cada uno de nosotros”.
La sentencia se consumó pasadas las 13, tras una audiencia que incluyó un último alegato defensivo, a cargo de la letrada Mónica Olivera, abogada del policía Escobar, como así también la etapa de réplicas y dúplicas.
En su acusación, el fiscal Glinka coincidó con lo que indica el expediente que instruyeron el juez Marcelo Cardozo y la fiscal Amalia Spinnato: que Guirula salió a beber y jugar al pool con dos amigos y luego se dirigieron al motel con dos mujeres en situación de prostitución y que se desató el incidente al momento de retirarse cuando, luego de pagar la habitación que utilizó se pasó a la de sus amigos y escondió una botella de whisky que, finalmente terminó abonando, luego del aviso de las empleadas y la discusión con el conserje.
Según informó el diario Primera Edición, Glinka puso de relieve que el llamado a la fuerza de seguridad fue hecho por una de las empleadas asustada durante la discusión y que el mismo encargado del motel aclaró que “no era necesario avisar a la policía, Guirula pagó y el conflicto se resolvió”.
“El asunto terminó a las 3.15. Tres minutos después llegar el primer móvil, el de la comisaría Decimotercera con la oficial Tabárez y los suboficiales Da Silva y Servián. El conserje le pidió disculpas a la oficial, le explicó que ya no había más problema, ya estaba todo solucionado. Guirula estaba en el auto de Victoriano Do Nacimento para irse y le dice que lo iban a llevar. ‘Ya está, lo sacamos’, pero Tabárez se opuso: ‘No, lo llevamos nosotros’”, sostuvo el fiscal en su alegato.
Para Glinka, la orden de detención estaba dentro de la legalidad y prerrogativa de la funcionaria de seguridad, pero que no actuó como debió hacerlo, ya que ordenó a los amigos de Guirula que se fueran de inmediato del lugar. Pese a que se encontraban en estado de ebriedad en un automóvil Renault 19 blanco.
El relato fiscal continuó con la resistencia que opuso el albañil (de 1,80 metros de alto y 101 kilogramos) a la detención. El golpe que recibió Tabárez en el forcejeo y los movimientos para reducirlo boca abajo en el piso, esposarlo ya con la ayuda de la primera patrulla del Comando Radioeléctrico que acudió al alerta que emitió Tabárez y los golpes posteriores que le propinaron tanto la oficial como el suboficial Ricardo Escobar.
Los acusados que fueron condenados a perpetua, según la acusación del fiscal, le propinaron patadas y le pisaron la cabeza a Guirula, a quien le fisuraron tres costillas, Saravia Allosa le roció gas pimienta y luego de subirlo a la caja de la Toyota Hilux de la Decimotercera, Escobar le saltó en la espalda mientras la víctima reaccionaba porque se estaba quedando sin respiración por “los edemas en la cabeza y en los pulmones, provocados por los puntapiés. Se estaba asfixiando”, describió Glinka.
A las 3.50 el patrullero llegó a la comisaría y los policías creyeron que se había desmayado y le arrojaron agua, pero ya no tenía signos vitales. Saravia intentó resucitarlo con técnicas de RCP pero ya era tarde. La confirmación del óbito la realizaron los paramédicos que encontraron el cuerpo mojado y sobre los escalones del mástil del playón de la seccional.
El cuerpo había sido arrastrado hasta ese lugar y la camioneta fue lavada, como fue comprobado por las pruebas de luminol posteriores solicitadas por el juez instructor. Glinka recordó que un detenido en la comisaría oyó cómo limpiaron la camioneta antes de la llegada de las autoridades judiciales, a las 5.
Para el fiscal “no hay dolo de matar” en este caso, sino que “hay seis malos policías en este hecho”. “No estaban capacitados para tener un arma (…) Escobar lo golpea hasta en el piso a Guirula, le salta en la espalda y le fractura seis costillas, Tabárez le pisa la cabeza y patea antes”, apuntó Glinka en su descripción de los hechos.