Rodrigo Gómez, el soldado que el 16 de diciembre se suicidio
de un balazo en la cabeza en la Quinta de Olivos, escribió de puño y letra una
carta de despedida antes de tomar la fatídica decisión que terminó con su vida
luego de ser víctima de una extorsión. “Gracias a todos. Lo lamento mucho”,
expresó. Cómo era la trama de la coacción de la banda criminal.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, brindó una
conferencia de prensa junto a la jueza federal, Sandra Arroyo Salgado, en la
que dieron a conocer nuevo material sobre la muerte del efectivo que apareció
muerto a mitad de diciembre durante su guardia.
“Quién diría que entrar a una app de citas me traería muchos
problemas. Estoy con problemas legales y muchas deudas. Nunca pensé que mi vida
iba a terminar así, no le tengo miedo a la muerte, sí respeto. Tengo miedo de
decepcionarlos”, escribió en una hoja de un cuaderno que fue hallada en el
marco de las pericias realizadas.
"Lo lamento mamá", la frase de despedida del
soldado Rodrigo Gómez
El soldado sufría una extorsión por parte de una banda
criminal de extorsionadores que operaba desde una penitenciaría bonaerense. Los
primeros intercambios se realizaron mediante una aplicación de citas.
Luego continuaron por WhatspApp e incluyó un giro que es
considerado como el detonante. La organización criminal envió un mensaje de voz
de la supuesta madre de la joven en la que lo acusaba de ser un degenerado
porque su hija era menor de edad. El siguiente paso era la aparición de un
falso policía que ofrecía “cajonear” la denuncia judicial a cambio de dinero.
En la carta, Gómez también le habló a su madre y a su
familia. “No quiero ser una carga para todos y no te quiero dar problemas nunca
más. [Lo] lamento mamá por esta estúpida decisión”, dijo. En otro fragmento, le
agradeció al Ejército por la oportunidad que tuvo de integrar sus filas.
“Gracias a todos. Lo lamento mucho”, cerró.
Cómo era la trama detrás de la extorsión
La Justicia develó los entramados de la banda extorsiva
inculpada por la muerte del soldado en la Quinta de Olivos. “Buscá ‘estafados
por Nahuel Conti’. Tengo más de un grupo con 100... 300 damnificados que son
todos míos. Yo ‘puse’ a todos”. Con esa frase, uno de los miembros de la
organización criminal celebraba la cantidad de personas que habían caído en la
maniobra extorsiva.
La conversación quedó registrada en una escucha telefónica
incorporada al expediente que instruye la jueza federal de San Isidro, Sandra
Arroyo Salgado. El nombre utilizado por los delincuentes fue el de Nahuel
Conti, un oficial real de la Policía de la Ciudad cuya identidad fue suplantada
para dar credibilidad a la maniobra.
Las víctimas creían estar siendo presionadas por un
uniformado. Gómez nunca supo que detrás de las amenazas se encontraban internos
alojados en la cárcel de Magdalena, dependiente del Servicio Penitenciario
Bonaerense (SPB).
“A medida que se pudo avanzar en la investigación se
determinó que detrás de la manipulación extorsiva había tres delincuentes que
estaban detenidos en cárceles del SPB”, afirmó Monteoliva.
La reconstrucción de los hechos
Según reconstruyó la investigación, Gómez transfirió
$1.400.000 en poco más de una hora. “La extorsión fue por 1.400.000 pesos,
mucho dinero para él”, señaló uno de los detectives.
El 15 de diciembre, al mediodía, el soldado recibió llamados
que inicialmente no atendió. A las 17.34 se concretó una comunicación de diez
minutos con una línea radicada en La Plata. Minutos después envió el
comprobante de una transferencia por $213.000.
Antes de las 18 realizó otra operación por $400.000 y a las 18.38 transfirió $500.000 adicionales. Ya en la madrugada del día siguiente, cuando el joven había fallecido tras dispararse con su fusil en su puesto de guardia, los delincuentes enviaron un mensaje que decía: “No veo el comprobante”. Entre las 9.05 y las 9.22 efectuaron otras tres llamadas.
Fuente: Ámbito