Misiones: defender derechos, sostener la producción y proyectar futuro

Más de 10 mil familias de misioneros están afectadas por las auditorías de la intervenida ANDIS y el Consejo Provincial de Discapacidad documentó desde el primer día correos colapsados, sedes improvisadas y un protocolo que confundía “entrevista” con auditoría, mientras se entregaban notificaciones que advertían suspensiones en 30 días si no se presentaba documentación médica.

Domingo, 31 de agosto de 2025 - 17:46 hs.
Misiones: defender derechos, sostener la producción y proyectar futuro

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Hay momentos en que la política no se define por lo que se dice, sino por lo que se hace cuando los derechos están en riesgo. La suspensión masiva de pensiones no contributivas a personas con discapacidad en Misiones —más de 10.000 familias afectadas por auditorías irregulares de la ANDIS— fue uno de esos momentos. La respuesta provincial no dejó margen para dudas: acudir a la Justicia Federal para frenar un procedimiento “viciado y lesivo” que dejó a miles sin su ingreso esencial.

El vicegobernador Lucas Romero Spinelli puso nombre y apellido a las irregularidades: citaciones que nunca llegan, domicilios inexistentes, verificaciones sin realizar y personas que ni siquiera pueden movilizarse. El Consejo Provincial de Discapacidad, bajo la coordinación de Tatiana Antúnez, documentó desde el primer día correos colapsados, sedes improvisadas y un protocolo que confundía “entrevista” con auditoría, mientras se entregaban notificaciones que advertían suspensiones en 30 días si no se presentaba documentación médica. El pedido de una “medida de no innovar” para retrotraer las bajas al “momento cero” no es capricho: es la herramienta institucional para impedir que un error administrativo se transforme en un daño irreparable. Así se defienden los derechos de las personas con discapacidad; así se defiende a los misioneros.

Pero la defensa de derechos va de la mano con la defensa del trabajo y la producción. En Campo Viera, la COPROTÉ fijó por consenso el precio garantía del brote de té en $95 por kilo, puesto en secadero, para una zafra que irá del 1° de octubre al 31 de mayo. Nadie desconoce la estrechez: exportaciones con costos variables, márgenes ajustados y un contexto internacional incierto. Precisamente por eso el acuerdo importa: ofrece previsibilidad en medio de la tormenta.

El paquete complementario lo confirma: bonificación del 20% en la energía de los secaderos por seis meses, cheques diferidos con tasa subsidiada y prefinanciación de exportaciones vía CFI al 2,5% anual. No es magia, es ingeniería pública: condicionar beneficios al cumplimiento del precio garantía y, al mismo tiempo, aliviar costos para sostener empleo, cosecha e industria. Mientras el discurso nacional oscila entre motosierra y piloto automático, Misiones hace lo que corresponde: ponerse del lado de quienes producen, invierten y exportan.

En la misma dirección avanza la renovación del convenio con el Banco Nación: casi $100.000 millones en créditos para yerba, foresto-industria, té, agro, micro y pequeñas empresas, con tasas bonificadas por la Provincia. El gobernador Hugo Passalacqua lo sintetizó sin grandilocuencia —“pequeñas soluciones para grandes problemas”—, pero con un trasfondo estratégico: orientar el crédito hacia maquinaria, innovación, biomasa, certificaciones y capital de trabajo. El ministro Adolfo Safrán completó el cuadro con el FOGAMI para avalar pymes, reconociendo la fragilidad macroeconómica: coparticipación volátil y caída de la actividad. Aun así, la rueda productiva no se deja a la intemperie: se empuja con financiamiento, garantías y política sectorial.

Cuando el país duda sobre su marco de inversiones, la provincia acelera. La adhesión al RIGI busca sumar un andamiaje jurídico que dé estabilidad a proyectos de más de USD 200 millones en sectores donde Misiones tiene ventajas: foresto-industria, turismo, energía y bioeconomía. Habrá debate —y debe haberlo— sobre resguardos y equilibrios con proveedores locales. Pero si algo enseña la historia provincial es que la mejor defensa del interés misionero no está en la tribuna, sino en la letra fina: reglas claras, seguridad jurídica y una mesa de control político-técnico que impida privilegios y garantice beneficios para el territorio. En ese filo, otra vez, Misiones toma el timón.

En este escenario aparece una figura que condensa continuidad, experiencia y anclaje social: Oscar Herrera Ahuad. Presidente de la Cámara de Representantes y candidato a diputado nacional por el Frente Renovador, es el dirigente que mejor mide porque expresa algo más que intención de voto: expresa confianza. Herrera Ahuad no promete lo que no conoce; ya lo gestionó. Salud, educación, producción, ciencia y tecnología: ningún rubro le es ajeno. Cuando afirma que “no somos un modelo copiado” sino un movimiento que mira “los intereses del pueblo”, no es un eslogan, es identidad misionerista: política de abajo hacia arriba, con raíces propias.

En tiempos de relatos fáciles, Herrera elige la pedagogía. Señala lo absurdo de una pobreza que “baja” en planillas sin generar empleo, advierte los riesgos de desregular sin control —de ANMAT a fentanilo— y recuerda que la seguridad jurídica no es ornamento, sino condición del desarrollo. Su “militancia cercana” —esa convicción de que el modelo se defiende todo el año y no solo en campaña— es, en realidad, una ética de gestión pública: estar, escuchar, corregir, sostener. Por eso despierta ilusión: porque garantiza compromiso y resultados; porque ya demostró, como gobernador, que Misiones puede conjugar orden, innovación y sensibilidad social.

Herrera Ahuad encarna la defensa integral del proyecto misionero —derechos, producción y futuro— frente a un clima nacional de ajuste y zigzag. Su candidatura abre una oportunidad concreta para llevar esa coherencia al Congreso: debatir con datos, con gestión detrás y con la autoridad de quien recorrió hospitales, cooperativas, aserraderos y aulas. En un país fatigado de promesas incumplidas, su diferencial es el mismo que lo distinguió como gobernador: trabajo, previsibilidad y humanidad. No se trata de pelearse con nadie; se trata de defender lo nuestro con eficacia.

La semana lo mostró con claridad: cuando la Nación atropella, Misiones ampara; cuando la economía nacional titubea, Misiones ordena; cuando la política nacional improvisa, Misiones planifica. Defender a las personas con discapacidad, fijar un precio garantía para el té, renovar el crédito productivo, abrir la puerta a grandes inversiones con reglas claras y postular a quien ya demostró que se puede gobernar bien: todo eso forma parte de una misma línea. Ese es, en definitiva, el mensaje que la sociedad misionera espera escuchar y, sobre todo, ver: un Estado presente, inteligente y humano, que defiende a su gente hoy y les abre camino para mañana.