Entre el 18 y el 25 de mayo de 1810, se desarrollaron una
serie de acontecimientos políticos en el Virreinato del Río de la Plata,
entonces una colonia española con capital en Buenos Aires, que culminaron en la
llamada Revolución de Mayo.
Durante estos días, las noticias sobre la ocupación de
España por las fuerzas de Francia en el contexto de las Guerras Napoleónicas
desembocaron en la renuncia del virrey Cisneros y el anuncio de la formación de
la Primera Junta.
La crisis que se originó en Buenos Aires tras el
conocimiento de la caída de la monarquía española provocó intensas discusiones
en el Cabildo. El 18 de mayo comenzó la agitación, y para el 25 de mayo, se
había logrado la renuncia de Cisneros y la instauración de un nuevo gobierno
dirigido por “patriotas”.
La Primera Junta estaba presidida por Cornelio Saavedra;
Mariano Moreno y Juan José Paso eran secretarios; mientras que Juan José
Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Domingo Matheu, Juan Larrea y
Manuel Alberti fueron elegidos como vocales.
Este primer intento de autogobierno, aunque no significó la
independencia inmediata, marcó un punto de inflexión importante en la región.
Los “patriotas” buscaban consolidar su autoridad mientras se enfrentaban a la
resistencia de los “realistas”, quienes sostenían su lealtad a la corona
española. Este conflicto interno estableció las bases para la futura Guerra de
Independencia.
La guerra que siguió a estos eventos finalmente rompió los
lazos con España en 1816, resultando en la creación de la actual República
Argentina. Cada 25 de mayo, el Día de la Patria celebra estos primeros pasos
hacia la independencia, y el 9 de julio, el Día de la Independencia, conmemora
la ruptura definitiva con la metrópoli.