Brasil devaluó y el Citi Bank advierte que Argentina podría ser la siguiente

En el contexto de la guerra desatada por Israel y Estados Unidos contra Irán, el dólar volvió a subir. “Países con bajas reservas de divisas, como la Argentina, enfrentan mayores riesgos de salidas repentinas de capital y depreciación de sus monedas”, advirtió el Citi.

Miércoles, 4 de marzo de 2026 - 11:11 hs.
Brasil devaluó y el Citi Bank advierte que Argentina podría ser la siguiente

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Este martes, Brasil devaluó el Real y la Argentina tembló. El dólar volvió a cruzar los 1.400 pesos, en la suba más fuerte desde el 9 de febrero. En medio del tembladeral de los mercados globales por la guerra en Medio Oriente desatada por Israel y Estados Unidos, el Citi Bank advirtió que, si el conflicto bélico se prolonga, Argentina está en la lista de los cuatro países más expuestos a una devaluación.

“Países con bajas reservas de divisas, como la Argentina, Sri Lanka, Pakistán y Turquía, enfrentan mayores riesgos de salidas repentinas de capital y depreciación de sus monedas”, advirtió el Citi, en un informe elaborado en su casa central. 

Según informó el portal LPO, el dólar sintió el golpe de la devaluación del 2% que instrumentó Brasil. El oficial cerró en $1.435, el Tarjeta en $1.865,50, el blue en $1.425, el MEP en $1.438 y el contado con liqui en $1.481. El Central compró apenas USD 17 millones, cuando venía con un promedio diario superior a los USD 70 millones desde que arrancó el año. Y el dato más delicado fue otro: las reservas brutas cayeron USD 378 millones en una sola rueda.

En el contexto de la guerra “no convencional” iniciada por el gobierno ultraderechista de Donald Trump y de Benjamin Netanyahu contra Irán, el real brasileño se devaluó 2% y el peso chileno 3,5%. Fue un día de ajuste general en monedas emergentes, pero la diferencia aparece en la respuesta local. El equipo del ministro de Economía Luis Caputo intervino en los mercados para frenar el dólar, en lugar de aprovechar para corregir en parte el atraso cambiario. 

Sin embargo, el mercado –es decir, los actores económicos– no parece creer que el esquema sea sostenible.

En el Rofex se operaron cerca de USD 750 millones en la posición marzo. Además, el bono dólar linked D30A6 movió alrededor de USD 300 millones. Son instrumentos para cubrirse ante una devaluación futura. Cuando el Banco Central vende contratos de dólar futuro, busca contener expectativas y ponerle un techo al precio implícito. Es una intervención directa sobre el mercado. 

Al respecto de estas maniobras, el economista Sergio Chouza de la consultora Sarandí lo sintetizó con ironía: “Vendieron rofex y la D30A6 como si no hubiera mañana”.  

Por el contrario, Caputo afirmó que la Argentina está blindada. Que el mejor escudo frente a un shock externo es una macro ordenada. Que el alineamiento geopolítico con Estados Unidos e Israel fortalece la posición del país.  Y habló de un “blin­daje” que crea una “macro sólida”. 

Sin embargo, los hechos muestran otra dinámica. Si el blindaje fuera tan sólido, no haría falta una intervención de semejante magnitud para contener expectativas. El gobierno opera en el mercado en dirección opuesta a su discurso.

Es que la economía argentina, con reservas negativas, fuerte exposición a deuda en pesos indexada y necesidad constante de refinanciar vencimientos en dólares, es hipersensible a los shock externos, como quedó en evidencia este martes, ante una oscilación en la moneda de Brasil.

En paralelo, este martes el riesgo país trepó a los 594 puntos y quedo muy lejos de la zona de 400 puntos que el gobierno se había fijado para volver a los mercados voluntarios de deuda. Caputo dejó pasar una oportunidad para tomar deuda y refinanciar sus pasivos como hizo Ecuador y ahora con el mundo en guerra no está claro cuando regresará.

La suba del riesgo país también se vincula a problemas evidentes del programa económico de Milei. La destrucción productiva se expande y el consumo se desploma. El dato irrefutable es la caída de la recaudación que en febrero rozó el 10 por ciento. Una pregunta lógica se impone: ¿Si cada vez recaudan menos, como van a pagar las deudas?