En política se suele fabricar candidatos. Con Leonardo "Lalo" Stelatto pasa lo contrario: es la sociedad la que lo empuja hacia un lugar que no salió a buscar. Su nombre suena cada vez más de cara al 2027 en Misiones, y no por una campaña anticipada ni por aparato partidario, sino por algo más difícil de construir: una gestión que la gente reconoce.
Conduce Posadas desde 2019 y antes estuvo al frente de Vialidad provincial. Es un hombre de la ejecución más que del discurso, y ese rasgo —que antes parecía una limitación— hoy es su fortaleza. La capital cambió de manera visible en infraestructura, espacios públicos, servicios, movilidad y modernización, incluso con menos recursos nacionales. Por eso, cuando su nombre circula fuera de la ciudad, se repite una frase: que haga en la provincia lo que hizo en Posadas.
Su ventaja es esa percepción: antes de discutir qué podría hacer, tiene algo para mostrar. Y genera menos resistencias que otros dirigentes. Su perfil técnico y su bajo nivel de confrontación le permiten dialogar con sectores muy distintos —oficialistas, independientes, opositores, profesionales— que pueden coincidir en un punto común: los resultados de gestión. Ahí puede haber un reacomodamiento político alrededor de la administración, más que una simple candidatura.
Gobernar Misiones será mucho más complejo que gobernar Posadas: economías regionales en crisis, diferencias territoriales, municipios desiguales, desafíos sanitarios y educativos y fuerte dependencia de la Nación. El modelo municipal no se traslada automático, pero el método sí: planificar, priorizar, profesionalizar equipos, medir resultados y que el Estado funcione más allá del calendario electoral.
El desafío será convertir ese reconocimiento en Posadas en una propuesta provincial, sumando miradas de Andresito, San Pedro, Eldorado, Oberá, Apóstoles y los municipios del Alto Uruguay. Su construcción puede ser más amplia que una estructura tradicional: no reunir solo políticos, sino capacidades. Ese sería el verdadero cambio: no cambiar los nombres, sino la manera de elegir a quienes gobiernan.