La tasa de pobreza en la
Argentina se ubicó en 36,3% en el tercer trimestre del año, mientras que la
indigencia afecta al 6,8%, según el último informe del Observatorio de la Deuda
Social (ODSA) que elabora la Universidad Católica Argentina (UCA).
Los números representan una caída
de 9,3 puntos en relación con el mismo período del año pasado y de 8,4 puntos
frente al tercer trimestre de 2023, previo a la asunción del presidente Javier
Milei. Mientras que el año pasado la pobreza había llegado al valor más alto
desde 2005, este año cayó a su nivel más bajo desde 2018.
En tanto, la indigencia en el
tercer trimestre de 2025 se estableció en el 6,8%, cifra que marca una baja
frente al 11,2% de igual período de 2024.
La pobreza se define a los
hogares como pobres si sus ingresos se encuentran por debajo del umbral del
ingreso monetario necesario para adquirir una canasta de bienes y servicios
(Canasta Básica Total o CBT).
En tanto, se considera indigentes
a los hogares cuyos ingresos no les permiten adquirir el valor de la Canasta
Básica Alimentaria (CBA), que cubre un umbral mínimo de necesidades
alimenticias.
Las estimaciones de la EDSA-ODSA
para el tercer trimestre de 2025 muestran una pobreza del 36,3% y una
indigencia del 6,8%, valores inferiores a los de 2023 y 2024. Sin embargo, el
informe aclara que parte de la mejora podría estar influida por un cambio
metodológico en la captación de ingresos en la Encuesta Permanente de Hogares.
De hecho, la pobreza oficial
proyectada por INDEC para el segundo trimestre de 2025 sería del 31,8%, pero al
corregir el subregistro de ingresos, la caída real sería de apenas 2,1 puntos
porcentuales respecto al mismo período de 2023. Según estas estimaciones, cerca
de tres cuartas partes de la mejora estadística se explicaría por este ajuste
metodológico, y la pobreza corregida rondaría el 35%.
El estudio también muestra una
fuerte desigualdad según la composición familiar: la pobreza alcanza al 48,8%
de la población que vive en hogares con niños, mientras que en los hogares sin
niños la tasa cae al 10,8%.
La cronicidad es otro elemento
clave: el 27,6% de la población permaneció en situación de pobreza por ingresos
entre 2024 y 2025, con un nivel crítico del 60,9% dentro del estrato
socioeconómico “Muy Bajo”.
La medición por ingresos es
complementada con otros indicadores de privación directa. En 2025, el 46,8% de
la población declara que sus ingresos no le alcanzan para cubrir gastos
básicos, y la cifra trepa a casi 7 de cada 10 hogares en niveles socioeconómicos
bajos. Además, la inseguridad alimentaria alcanza al 18,7% de los hogares, y al
40,2% dentro del estrato más vulnerable.
El deterioro del bienestar
emocional es otro dato preocupante: el 37,7% de las personas de nivel
socioeconómico muy bajo sufre malestar psicológico, y casi 4 de cada 10
personas que atraviesan estrés económico presentan síntomas similares.
El estudio remarca que los
programas sociales son indispensables para evitar un aumento aún mayor de la
pobreza. Según las simulaciones, sin estas ayudas la indigencia se duplicaría
(12,8%) y la pobreza treparía al 41,8%.
Fuente: M1