El ministro del Interior Diego Santilli ya fue elegido como el nuevo jefe de Gabinete por los hermanos Milei, que ahora tienen que lidiar con los detalles de la salida de Manuel Adorni que está en shock y se resiste a aceptar su caída.
De acuerdo con el portal LPO, Santilli llega a la jefatura como un punto de equilibrio en la interna libertaria. Si bien reporta a la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, tiene buena relación con el asesor presidencial Santiago Caputo, y el objetivo de su llegada es no meterse en esa pelea.
La información fue confirmada por los dos sectores del gobierno, pero el anticipo de La Política Online incomodó a la Casa Rosada, que buscó mantener el suspenso y vuelve a subir a la definición final al canciller Pablo Quirno. Pero la decisión se oficializaría este fin de semana.
En la Casa Rosada se dieron cuenta que la confirmación trascendió cuando Milei estaba en España y ante la evidencia que su hermana maneja el gabinete, se salió a instalar que la “decisión final” se iba a tomar cuando regrese de Europa, o sea, después de este sábado a la mañana.
Pero como el gobierno no puede controlar su pulsión hacia el caos, al mismo tiempo que buscaba relativizar la designación de Santilli, trascendía que el ministro del Interior mantenía una larga reunión en la Casa Rosada con Karina Milei y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem.
Como sea, Santilli cree que su arribo a cargo más importante del gabinete no perjudicará sus chances de ser candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires.
En el ministerio del Interior recuerdan que ni bien asumió el año pasado, a Santilli le pusieron a Adorni de stopper. El jefe de gabinete se le colaba en todas las reuniones, pero a base de trabajo político, Santilli logró gambetear airoso esa marca personal hasta que Adorni se autodestruyó con sus gastos desaforados de wannabe argento.
La salida de Adorni, que se tomó a mal su reemplazo y no logra asimilarlo, intenta poner fin a tres meses de crisis política en la cumbre del poder libertario. El ex vocero está espantado por los problemas penales que le esperan, ahora ya sin la cobertura de la Casa Rosada. Ya no tiene fueros y las tarifas en dólares de los abogados, encabezan sus preocupaciones.
La eyección de Adorni se aceleró ante la inminencia de su destitución por el Congreso, luego que Macri avisara que ahora sí votaría su destitución la semana próxima. Esa decisión del expresidente tiene que ver con el descrédito por la pirueta de último minuto en Diputados: luego de pasarse semanas hablando de ética y haciéndose el indignado por las desprolijidades de Adorni, mando a su bloque a rescatarlo.
Esas contradicciones, las expuso de manera irrefutable el exsenador nacional Esteban Bullrich, con su renuncia al partido amarillo. “Con Adorni bajamos la última bandera”, fustigó Esteban Bullrich, quien dejó la vida política afectado por una esclerosis.
“Milei no puede permitir que el Congreso le eche al jefe de Gabinete, el golpe en los mercados sería tremendo”, explicó a LPO un funcionario al tanto de las conversaciones en la cúpula del gobierno. También contribuyó la nueva revelación de los millones que gastó el jefe de Gabinete en jueguitos, con las tarjetas de sus empleados.
En el gobierno querían en principio dejar que el Congreso despedace a Adorni para que Milei se victimice y acuse a la oposición de buscar un golpe de Estado. Pero luego entendieron que el mensaje que dará al mercado y al exterior la caída de un jefe de Gabinete por corrupción, será una bomba para el plan económico.
Si bien creen que le serviría internamente la victimización, sospechan que el título que recorrerá el mundo es que Milei no controla el Congreso y que tiene funcionarios corruptos.