Adorni renunció a su cargo con una carta, en la que incluyó una larga lista de delitos que nadie le había atribuido

El ahora ex Jefe de Gabinete, investigado por enriquecimiento ilícito, hizo pública una misiva al presidente Javier Milei, en la que se queja porque varios ilícitos por los que, hasta ahora, no está siendo investigado. El ex vocero cerró los comentarios de su tuiter y hasta Bullrich y Villarruel lo cuestionaron.

Domingo, 28 de junio de 2026 - 9:32 hs.
Adorni renunció a su cargo con una carta, en la que incluyó una larga lista de delitos que nadie le había atribuido

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Mientras la mayoría de los argentinos estaba pendiente de los preparativos del partido de la Selección Nacional contra Jordania en el cierre de la fase de grupos del Mundial 2026, renunció Manuel Adorni. El jefe de Gabinete eligió irse con una larga y melancólica carta que publicó en X, dirigida al presidente Javier Milei, en la que se presentó como víctima de una persecución mediática y personal.

“Gracias por entender las razones y entenderme a mí: por primera vez desde aquel 10 de diciembre de 2023 estoy yendo en contra de sus deseos”, escribió Adorni. Según publicó el portal LPO, la frase buscó convencer de que no fue expulsado del gobierno por el escándalo interminable al que lo sometió durante larguísimos tres meses, sino una renuncia indeclinable.

La derrota de Adorni fue tan absoluta que un gesto basta para confirmarlo: el tuitero mordaz, cerró los comentarios de su cuenta en X, tras publicar el posteo de su carta de renuncia. Una parábola trágica, en términos de Adorni, que permitió a la vicepresidenta Victoria Villarruel, una burla póstuma. 

Es que la hermana del presidente, Karina Milei, el principal sostén de Adorni tras el escándalo por su impactante crecimiento patrimonial –declaró una fortuna de casi mil millones de pesos, que dijo haber amasado con inversiones en Bticoins desde 2013–, posteó una carta de agradecimiento en la que sí permitió los comentarios. Ante eso, Villarruel escribió: “Solo entré para leer los comentarios.”

Obviamente, los comentarios fueron lapidarios y ninguno de los tuiteros pagos del gobierno salió a defender al exfuncionario que mintió en sus declaraciones juradas y admitió un crecimiento patrimonial cercano al 800% desde que forma parte del gobierno libertario. “Perdiste un alfil y estás en jaque”; “Le agradecen a un ladrón. A un tipo que le robó al país. Que se puede esperar?”; “Corrupta de mierda, vos y tu hermano deberian terminar igual o peor en un pais justo. Coimera”, fueron algunos de los comentarios. Y varios recuerdan el slogan de campaña de las elecciones porteñas del 2025: “Adorni es Milei”.


En su mal escrita renuncia, Adorni sostuvo que sufrió “interminables ataques mediáticos” y que las operaciones no fueron solo contra él, sino también contra su mujer, sus hijos, sus amigos, su familia, sus vecinos y allegados. “Me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas”, opinó.

Pero en el intento de defenderse, Adorni incluyó una lista de supuestos delitos que exceden el caso que lo llevó a la renuncia y hasta ahora no se habían mencionado. Mencionó “viajes que nunca existieron”, “gastos astronómicos y suntuosos”, “contratos inexistentes y falsos de mi mujer con el Estado o con empresas públicas”, “mansiones y autos lujosos”, “granjas cripto operadas en complicidad con la Custodia Presidencial”, “nepotismo”, “gastos personales pagados con fondos públicos”, “sociedades en Uruguay” y “cirugías estéticas de miles de dólares”, entre otros. 

De manera sorprendente, Adorni se defendió así de hechos que no estaban en el centro de la discusión pública. El caso giraba sobre la inconsistencia entre su patrimonio y sus ingresos. Sin embargo, el funcionario sumó posibles delitos e irregularidades como contratos falsos, granjas cripto con custodia oficial, gastos personales pagados con fondos públicos, nepotismo, sociedades en Uruguay y pagos millonarios para comprar silencio.

También agregó asuntos de la vida privada que no tenían relación directa con el expediente político. Dijo que inventaron “amantes, hijos, hermanos, divorcios y hasta un padre biológico distinto al real”. La carta mezcló acusaciones graves, rumores íntimos y cuestiones familiares. 


El consultor político Mario Riorda fue uno de los primeros en percibir el error: “Solo el amateurismo puede explicar la redacción de esta carta de renuncia que intenta clausurar un proceso. En estas circunstancias, el texto, debiera intentar cerrar temas y encuadres. Esta carta, en cambio, sigue abriendo frentes. Obliga al repaso de todo y encima agrega cosas nuevas”, posteó en X.

“Se victimiza con el argumento que mezclaron lo público y lo privado y el que los mezcló fue él subiendo a su esposa al avión presidencial, lo que fue el kilómetro cero de todo este escándalo”, comentó a LPO un conocido analista político. 

En la carta, Adorni insistió en que su salida busca proteger a su familia. “El resguardo de mis afectos como prioridad es precisamente lo que estoy reafirmando hoy”, escribió el otrora polemista cruel. Y agregó que ya no podía seguir exponiendo “a gran parte de la gente que quiero a esta carnicería mediática”.

La renuncia también reordenó el poder interno. Bullrich quedó en posición ganadora. Su posteo tras la renuncia fue elocuente: “La confianza y la ética son dos elementos fundamentales para profundizar el cambio que el Presidente, la gente y todo el país estamos construyendo.” No mencionó a Adorni. No hacía falta.

Es que Bullrich dejó que el Jefe de Gabinete quedara expuesto a la inminente moción de censura en el Senado, lo que terminó por definir su suerte. La amenaza parlamentaria hizo que la crisis saliera del terreno de los rumores y entrara en el de los costos concretos. La ministra no cargó con ese costo. Esperó, dejó correr la presión y ocupó el lugar más cómodo, cuando la renuncia ya estaba escrita: el de la ética pública. 

En la previa cuando sus colegas del bloque libertario le preguntaban por su inédita agresividad hacia el todavía jefe de Gabinete, ella respondía directo: “Lo que hizo Adorni está mal y hay que sacarlo”. Su línea fue la que prevaleció, incluso contra el deseo d elos hermanos Milei.