Este lunes, el Gobierno ultraderechista del presidente Javier Milei, promulgó la Ley 27.801 del nuevo “Régimen Penal Juvenil” que reduce hasta los 14 años, la edad de impunibilidad en Argentina. El proyecto que fue apoyado por la totalidad de los legisladores de nacionales de Misiones –los siete diputados y los tres senadores– recibió duras críticas por parte del abogado penalista y profesor universitario, Eduardo Paredes.
En diálogo con LT4, Paredes aclaró que es ínfima, la cantidad de niños que “cometen delitos entre los 14 y 16 años, por lo tanto, en la práctica, (el nuevo Régimen Penal Juvenil) no va a tener ningún efecto. El tema es todo el discurso político del que hace uso este gobierno. Hay algunas personas que hace mucho tiempo están en política, como la señora Bullrich, que usan el tema de lo criminal como el sustento de su carrera política”, alertó.
“No es una cuestión original de la Argentina, arranca en Estados Unidos en la década del 70 y en los 80, y llega acá el tema de lo criminal como parte de la agenda permanente en los 90, en el gobierno de Menem. Ahí comienza y esto se extiende hasta ahora”, explicó Paredes, en diálogo con este medio.
Redoblando sus críticas hacia el gobierno, “que se manifiesta libertario”, Paredes insistió en que se trata de una administración “cuyo discurso que va hacia lo punitivo. El código penal que esperemos que no entre en vigencia, es realmente un espanto”, subrayó Paredes, para quien es un despropósito que el CPF tenga 900 artículos, “cuando la ley penal debe ser la excepción.”
La ley Bullrich, “en la práctica va a tener poco efecto porque son muy pocos los niños que cometen delitos graves con penas hasta 15 años. Ellos han citado por ejemplo Brasil, que tienen pena de responsabilidad de los niños. Pero Brasil en la Constitución claramente excluye a los 18 años cualquier pena de prisión”, argumentó Paredes, exponiendo las diferencias normativas en Argentina y Brasil.
“La prisión está estudiada a lo largo de la criminología, especialmente en la década del 60. Hay un autor norteamericano, (el sociólogo) Erving Goffman, que estudió cuál es el efecto de las instituciones totales. Instituciones totales son aquellas en las que la persona tiene un solo rol durante todo el día”, detalló Paredes, poniendo de relieve que en instituciones totales como los psiquiátrico y cárceles, donde los internos no pueden desarrollar más que un único rol social, “deconstruyen la personalidad”, y “son dañinas de por sí.”
“Someter a un niño de 15 años a una institución total siempre necesariamente va a destructivo. Eso está estudiado, por eso se excluye en jóvenes, en niños, la pena de prisión”, subrayó Paredes
El abogado insistió en que el problema mayor del nuevo Régimen Penal Juvenil, “está en el espíritu, en la filosofía que subyace este tipo de legislación.”
“En la práctica, además, tenemos que pensar que la Argentina actualmente tiene la tasa de prisionización más alta en su historia. Todas las cárceles federales y estatales provinciales, están absolutamente sobrepasadas. Tenemos la tasa de prisionizados, en la historia argentina, de 255 (presos cada 100.000 personas) cuando a principios de los 90, teníamos 60 cada 100.000 personas”, alertó Paredes.
Por otra parte, el abogado consideró que la ley en cuestión “va a tener problemas de constitucionalidad. Argentina ha firmado el tratado de la convención de derechos del niño, y ha sido sancionada reiteradamente, especialmente la provincia de Mendoza y por lo tanto el estado argentino, por aplicar penas perpetuas. Ahora le ponen un límite de 15 años, igualmente destructivo para un niño”, enfatizó Paredes.
“Otra de las cosas que la gente no conoce es que se piensa que con la ley anterior, que era una ley efectivamente que venía del año del ‘79, de la época de la dictadura (cívico militar), la ley de patronato, un niño de menos de 16 años que cometía algún hecho grave no tenía ni una consecuencia, pero eso es falso”, subrayó Paredes.
Con esa normativa, “en realidad, el juez podía disponer del chico, sin juicio previo. De hecho, disponían de ellos y se los encerraba en reformatorios”, subrayó. “El juez correccional disponía del niño, y sin juicio previo, lo podía encerrar. En Buenos Aires, lo encerraban en lo que se llamaba reformatorios”, expresó.
Para el abogado, la norma tendrá muy pocos efectos prácticos en bajar la criminalidad, dada la baja incidencia de crímenes cometidos por menores de 16, 15, y 14 años. Lo que hace la nueva norma es “traer aparejado la prisionización” mayor sobre menores, lo que sería “destructivo” para los niños.
En cuanto a la supuesta reforma de los menores que delinquen, a través del encierro en instituciones, Paredes hizo hincapié en que “todo el discurso punitivo es falso. El discurso de la ley penal en general, cae sobre los sectores vulnerables. Por eso uno se lleva a la cárcel siempre va a encontrar el mismo sector social”, ponderó.
“Por lo tanto, la ley penal no puede ni las instituciones totales como la cárcel promover socialmente. Eso es falso. Es decir, estos chicos que van a caer en el sistema, especialmente en los conurbano de las grandes ciudades, siempre son los chicos que ya no tienen proyectos y que son (socialmente) excluidos”, planteó.
En esta línea, Paredes subrayó que “es un absurdo pretender que la cárcel sea un modo de inclusión, porque no es así, es un modo de exclusión, es un modo de estigmatización. Y la verdad que, si uno tiene que promover socialmente a estos niños, lo que tiene que haber es políticas públicas y sociedades mucho más equilibrabas”, fundamentó el abogado.
Sobre este punto, Paredes destacó que Argentina tiene la tasa de homicidios “más baja de Latinoamérica, que es el subcontinente más desigual del mundo. Brasil tiene 25 (muertos por homicidio) cada 100 mil personas, nosotros no llegamos a 5 (cada 100 mil habitantes)”, informó el abogado penalista.
Sin embargo, el modelo punitivista de Milei, parece estar correlacionado con una sociedad aún más desigual, como lo es Perú. “El problema de la promoción social de estos sectores que son los que siempre constituyen la población carcelaria, es un problema de desigualdad social y de promoción social que obviamente el sistema político no hace”, fustigó.
“Se tiene que promover una sociedad más equilibrada y nosotros estamos yendo en el discurso y en la práctica, como dijo el presidente en más de una vez, al modelo de Perú, a sociedades absolutamente desequilibradas, muchos más desiguales”, alertó Paredes.
Al respecto de la desigualdad económica y social, Paredes planteó que “Argentina, si se ha destacado en América Latina, es porque ha sido uno de los pocos países, el único que tuvo un estado de bienestar. Ese estado que hoy, por las razones que sea, la propia sociedad en las elecciones que hace, está avanzando su deconstrucción”, dijo el abogado.
“Estamos yendo a una América Latina profunda, que tiene tasas de encarcelamiento altísimas, tasas de violencia altas, decir, a lo que vamos, son a los modelos de exclusión”, concluyó Paredes.