La política misionera vuelve a marcar diferencias en medio
de la incertidumbre y el ajuste nacional: la clave está en sostener un Estado
presente, cercano y suficiente. Ante el repliegue del Gobierno central y la
falta de respuestas desde Buenos Aires, la provincia avanza con decisiones
firmes: financiar con recursos propios obras estratégicas, acompañar a
productores y trabajadores, y mantener políticas públicas que garanticen
calidad de vida.
No se trata de un slogan vacío, sino de hechos concretos.
Con Hugo Passalacqua al frente de la gestión y Oscar Herrera Ahuad como
presidente de la Cámara de Representantes, la provincia retoma obras
paralizadas por Nación —como las rotondas del viaducto de la Ruta 103 en Santa
Ana— con fondos propios. Además, amplía herramientas financieras para la yerba
mate con $3.000 millones más en descuento de cheques, y reduce progresivamente
los aportes previsionales de los empleados municipales para dar alivio a sus
salarios.
Cada medida responde a un mismo eje: proteger a los
misioneros del abandono de la Nación, reemplazando con creatividad lo que
Buenos Aires recorta o posterga. Así, Misiones se afirma como ejemplo de
federalismo práctico, que no espera órdenes ni migajas, sino que construye
autonomía con sus propios recursos.
Gesto político y gestión en acción
La agenda del gobernador reflejó esa lógica. En Oberá
recorrió obras de viviendas y servicios básicos financiadas íntegramente por la
provincia. En Campo Grande encabezó el acto por el Día del Maestro, donde
definió a los docentes como “sembradores de esperanza” y llamó a refundar
valores desde las aulas.
El viernes, junto a los intendentes de los 79 municipios,
Passalacqua y Herrera anunciaron fondos descentralizados para salud, viviendas
y obras viales, además de la reducción de aportes previsionales municipales. El
gobernador fue contundente: “Cuando hay recursos hay que ser generosos; cuando
no los hay, prudentes. Cuidemos lo poco que tenemos, distribuyámoslo bien y
seamos austeros”.
El reclamo histórico del federalismo
En ese mismo tono, Passalacqua reafirmó la defensa del
misionerismo frente al centralismo porteño: “Siempre intentarán centralizar y
defender su puerto; nosotros hacemos todo lo posible por sostener el
federalismo”.
La candidatura de Herrera Ahuad a diputado nacional
complementa esta estrategia. No es un improvisado ni un outsider: médico,
exgobernador y hoy presidente de la Legislatura, representa cercanía, concordia
y defensa de los intereses provinciales. En la reunión con intendentes fue
claro: “Necesitamos un Congreso que discuta la política que la gente necesita,
no lo que imponen los videos o tendencias de TikTok”.
Se comprometió además a reclamar la restitución de fondos
retenidos por Nación, como los vinculados a combustibles, y a exigir que si no
se ejecutan obras viales al menos se transfieran los recursos a las provincias.
Su candidatura, remarcó, no es personalista sino colectiva: “Nuestro objetivo
es proteger los valores y los intereses de Misiones”.
Passalacqua lo respaldó sin matices: “Tenemos un candidato
extraordinario: Óscar Herrera Ahuad. Si le va bien a él, les va bien a los
misioneros”.
Un frente fortalecido
Mientras otros espacios políticos atraviesan crisis internas
o fragmentaciones, el Frente Renovador de la Concordia se consolida como la
única opción sólida y coherente en Misiones. Peronismo, radicalismo y
libertarios muestran fracturas que los alejan de la gente; la Renovación, en
cambio, crece con apertura y capacidad de atraer a dirigentes y militantes
huérfanos de representación.
En tiempos donde la Nación se retrae y ajusta, Misiones
sostiene un modelo de gestión basado en cercanía, federalismo real y austeridad
efectiva. El binomio Passalacqua–Herrera sintetiza ese rumbo: gestión y
militancia, Estado presente y defensa firme de la provincia en el Congreso.