Este miércoles, se confirmó que el presidente ultraderechista Javier Milei nombró al exministro del Interior, Lisandro Catalán en el directorio de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) y el tucumano cobrará 140 millones de pesos por mes. La designación se consumó apenas dos semanas después de dejar la cartera que había asumido hace algunos meses, después de la derrota electoral de La Libertad Avanza en provincia de Buenos Aires.
El portal La Política Online anticipó que Catalán había pedido un lugar en YPF, no tanto por sus conocimientos en materia energética (es abogado) sino por los sueldos estratosféricos que da la empresa público-privada a sus directores.
De acuerdo con el sitio especializado EconoJournal, Catalán se quedó con la silla que tenía Carlos Bastos, que fue secretario de Energía de Domingo Cavallo y había ingresado a YPF ni bien la empresa quedó en manos de Horacio Marín.
En consecuencia, como ocurrió en anteriores gobiernos, el directorio de la petrolera se convirtió en una suerte de embajada para los ex funcionarios de la administración ultraderechista de Milei. Por caso, Guillermo Francos, el ex jefe de gabinete, tiene una silla en ese directorio y sigue sin aclarase si cobra o no.
También sigue en el directorio Eduardo Rodríguez Chirillo, que dejó de ser el secretario de Energía, hace unos 13 meses. El otro director por parte del Ejecutivo sigue siendo José Rolandi, que sobrevive en la jefatura de gabinete desde los tiempos del primer jefe de ministros liberticidas, Nicolás Posse.
La membresía de Rolandi en YPF arrastra una polémica por conflicto de intereses desde el año pasado, cuando fue designado en la comisión evaluadora que determina qué proyectos entran al RIGI.
Dados los nombramientos “a dedo” y con evidente criterio político –una suerte de pago por los servicios prestados– el directorio de YPF puede verse como un refugio con sueldos de privilegio para los exfuncionarios de alto rango del gobierno ultraderechista, una especie de “casta libertaria”.