En tiempos donde el Estado nacional se convierte en un fantasma que aparece solo para ajustar cuentas (y nunca para pagar lo que debe), Misiones insiste en un modelo de Estado suficiente: no sobreactuado, pero tampoco ausente. Presente, activo y, para colmo, con sensibilidad social. Mientras en Buenos Aires ensayan el “sálvese quien pueda”, en esta provincia se siguen entregando anteojos, prótesis, conectividad rural y salud gratuita. Sí, derechos… esos que algunos creían que venían en “modo opcional”.
La salud pública
se convirtió en una de las joyas de la corona misionera. Mientras otras
provincias achican hospitales como quien baja persianas de locales fundidos,
acá se amplía la red sanitaria con criterio y estrategia. El vicegobernador
Lucas Romero Spinelli lo resumió con precisión quirúrgica: “La salud es un
derecho, no un privilegio”. Y no lo dijo en un TikTok, sino en base a datos:
100.000 consultas más que el año pasado. La confianza en el sistema público no
es magia, es gestión.
En paralelo,
mientras algunos senadores juegan al escondite (sí, hablamos del representante
del PRO), los del Frente Renovador Neo de Misiones, Carlos Arce y Sonia Rojas
Decut, votaron a favor de declarar la emergencia en discapacidad. Una jugada
clave para familias que enfrentan cada día la desprotección nacional. La
política, cuando se toma en serio, también sirve para aliviar realidades que
duelen.
Y hablando de
tomarse en serio, la Cámara de Representantes provincial no se toma descanso:
esta semana aprobó una ley específica para el abordaje integral del cáncer de
páncreas, impulsada por el diputado Martín Cesino. Es la cuarta ley sanitaria
del año. En Misiones, legislar no es solo levantar la mano: es extenderla.
Pero no todo es
salud: el Estado misionero también sabe de números, y no solo para cuadrar
balances. Esta semana se lanzó el programa Ahora Pymes, con créditos de hasta
$10 millones en 12 cuotas sin interés, para fortalecer el músculo productivo de
las empresas locales. ¿La fórmula? Política pública + banca aliada + sentido
común.
A esto se suman
dos líneas de crédito prorrogadas por el gobernador Hugo Passalacqua: una para
capital de trabajo, otra para inversión tecnológica. Más de $12.500 millones ya
movilizados en el semestre. En un país donde conseguir crédito es casi como encontrar
trabajo estable en televisión pública, esto no es dato menor.
Y para cerrar con moño comercial, del 31 de julio al 3 de agosto se viene una nueva edición del Black Friday posadeño: cuotas sin interés, promociones, turismo, cultura y consumo con identidad. No es magia (otra vez), es articulación público-privada.
En resumen,
mientras la Nación afina la motosierra y algunos celebran el ajuste como si
fuera una epifanía divina, Misiones insiste en una vieja receta que parece
nueva: gestionar sin abandonar, invertir sin excluir, y gobernar sin slogans
vacíos.
Porque en un país
donde muchos sacan el cuerpo, Misiones todavía pone el alma.