Rodrigo Andrés Gómez, el soldado de 21 años que prestaba
servicios en la Quinta de Olivos y se suicidó el 16 de diciembre del año
pasado, en horas de la madrugada mientras cumplía una guardia en uno de los
puestos de vigilancia del predio, resultó ser víctima de una red de
extorsionadores que operaba desde penales de la provincia de Buenos Aires.
Según la Justicia, la organización delictiva utilizaba
aplicaciones de citas para atraer a sus víctimas y, mediante amenazas,
exigirles dinero bajo la promesa de evitar denuncias falsas.
Juan Carlos Gómez, padre del conscripto fallecido, cuestionó
la presencia de teléfonos en las cárceles y apuntó a la responsabilidad de la
administración bonaerense al permitir que los internos mantuvieran comunicación
y coordinaran estas maniobras.
“Lo empezaron a apretar el 15 al
mediodía y para la madrugada del 16 ya había tomado esta decisión. No le dieron
una salida, lo hostigaron y no le quedó otra. No le dieron tiempo de reaccionar
y comunicarse con nosotros”, dijo Gómez en diálogo con TN.
Además, el padre del soldado
apuntó directamente a la gestión del gobernador Axel Kicillof. En declaraciones
a LN+, acusó al Ejecutivo provincial de “que esto pasó, pasó en su cárcel”, lo
tildó de y afirmó que “presupuesto tienen, plata ahí en el bolsillo, pueden
comprar inhibidores, pero como yo sé que son unas ratas, se van a esconder y
prefieren llevar la plata ahí en el bolsillo y no ayudar a su gente que está
ahí afuera”. Y manifestó, luego de tildar nuevamente de “ratas” a Kicillof y a
Seguridad provincial, que en las penitenciarías “es moneda corriente tener un
teléfono, notebook”, y pidió que “pongan más mano dura en las cárceles”.
También añadió, entre el dolor y
la bronca: “Si (Kicillof) pusiera un poco de plata y comprara inhibidores, no
pasaría esto”. Además, el padre del soldado fallecido remarcó que ningún
funcionario bonaerense se comunicó con su familia y criticó: “Están todos
perdidos, metidos en un pozo, porque no salen, ni el gobernador ni el
ministerio de Buenos Aires se hizo presente”, lamentó.
Pero valoró el acompañamiento de
la Policía Científica, de la jueza que intervino y señaló que el presidente
Javier Milei se comunicó para expresar su apoyo y pedir que el caso se
esclarezca con celeridad. “Me apoyó en todo y me dijo que esto tenía que salir
a la luz lo antes posible por la integridad de mi hijo”, dijo a LN+.
La familia mantiene el orgullo
por Rodrigo y advierte que la amenaza de las redes de extorsión sigue latente:
“Esto le puede volver a pasar a otra familia, fue un hostigamiento al suicidio.
Si no se ponen las pilas los gobernadores o el Ministerio de Seguridad de la
Provincia va a ser como tirarle un balazo al cielo”, dijo Gómez padre.
En el cierre de sus
declaraciones, Juan Carlos le recomendó a otros padres conversar con sus hijos
sobre los peligros de las estafas virtuales: “Que averigüen primero, que no les
pase lo que nos pasó a nosotros. Si alguien se hace pasar por policía, que hablen
con la familia antes de hacer nada”, finalizó.
El impacto familiar fue inmediato
y devastador. Juan Carlos reveló que el hermano del soldado también formaba
parte del Ejército, pero decidió retirarse de la Fuerza tras el suceso.
Rodrigo Gómez había elegido la
carrera militar desde niño, soñaba con avanzar en el Ejército Argentino y
continuar sus estudios para ingresar a la Fuerza Aérea. Su familia lo describió
como un joven reservado, apegado a su hogar y sin vicios. “Se le cruzó esto en
el camino y no se supo defender”, lamentó su familia, al tiempo que subrayó que
la experiencia “le truncó la vida por estos inconscientes”.
Fuente: Infobae