El gobernador de Salta Gustavo Sáenz convocó para este jueves a sus pares Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil, Hugo Passalacqua y Gerardo Zamora a una reunión en la Casa de Salta en Buenos Aires, con el objetivo de avanzar en un armado político que se expresaría en la conformación de un interbloque en la Cámara de Diputados.
A partir del interbloque en el que estarían los diputados nacionales de la Renovación, Oscar Herrera Ahuad –desde diciembre–, Daniel Vancsik, Yamila Ruiz y Alberto Arrúa, los gobernadores estarían en mejores condiciones para negociar lugares en comisiones en la Cámara baja y en la Auditoría General de la Nación (AGN), entre otras discusiones que se vienen en el Congreso.
Según informó el portal LPO, el encuentro de los gobernadores del norte, se produce justo una semana antes de la jura de los nuevos legisladores y funciona como una demostración de fuerzas al bloque peronista. La presidente del Partido Justicialista y expresidente de la Nación, Cristina Kirchner se metió de lleno en la interna para contener fugas, recibiendo primero al tucumano Pablo Yedlin tras la incorporación del kirchnerista Javier Noguera a la bancada de Jaldo y luego al riojano Ricardo Quintela, pero la tensión se extrema.
El propio líder de la bancada de Fuerza Patria, el rosarino Germán Martínez, mantuvo la semana pasada una charla infructuosa con Jalil para evitar la diáspora de los catamarqueños. Martínez habría reclamado que el gobernador acepte el verticalismo peronista –lo que implica que obedezca a CFK– pero Jalil rechazó sus argumentos.
La cita de los gobernadores también tiene como telón de fondo la designación de Pamela Calletti como auditora en la AGN. La voluntad de que las provincias cuenten con una silla en el colegio de auditores conspiró contra la chance que los peronistas y los pichettistas pudieran reunir suficientes legisladores para llegar a los 129 necesarios para el quórum este miércoles. En efecto, los catamarqueños y los santiagueños ni siquiera estaban en Buenos Aires esta semana y se presume que fue un gesto para el Gobierno de Javier Milei. Días atrás la Comisión Libra emitió un durísimo informe sobre la causa de la criptoestafa y ese tema se iba a debatir en la Cámara de Diputado, si se abría la sesión.
El interbloque al que aspiran los gobernadores del norte, podría juntar alrededor de 15 bancas. Allí confluirían los tres salteños, los cuatro misioneros y la neuquina Karina Maureira, que responde a Rolando Figueroa, completando el bloque Innovación Federal, pero a esos ocho se sumarían los tres de Jaldo y los cuatro de Jalil articulando sin fusionarse, en principio.
En el caso de los renovadores, cabe remarcar que Arrúa pertenece al PJ y fue cuestionado con nombre y apellido por Cristina Kirchner, en octubre del año pasado, por haber respaldado el veto de Milei contra las universidades públicas. Y Arrúa le contestó en duros términos, planteando que hay que cambiar la conducción del PJ.
“¿Le interesa enderezar lo torcido o podar al peronismo de las ramas que le molestan y quedarse con un arbolito a la medida de La Cámpora?”, dijo por entonces Arrúa, y aclaró: “Fui fundador de La Cámpora en mi provincia y después de muchos años me fui porque dejó de ser lo que decían ser”.
De consumarse el interbloque de los gobernadores del norte y del peronismo no kirchnerista, el bloque de Fuerza Patria perdería, desde el vamos, cuatro legisladores. La incertidumbre por el destino de los santiagueños y los puntanos de Alberto Rodríguez Saá, deja al peronismo al borde de dejar de ser la primera minoría.
En el kirchnerismo hay desesperación ante la posibilidad de perder la primera minoría por el drenaje en el bloque propio y la expansión en La Libertad Avanza, algo que licuaría el poder para integrar comisiones y hasta para designar representantes en la AGN o el Consejo de la Magistratura.
Como sea, los gobernadores piensan ejercer su poder también en el Senado, donde ingresará la salteña Flavia Royón y se mantendrá como un monobloque para articular con el correntino Carlos “Camau” Espínola y la cordobesa Alejandra Vigo –pareja de Juan Schiaretti–, pero al mismo tiempo Jaldo ofrece el voto de Beatriz Ávila, una legisladora que pertenece al Partido por la Justicia Social y responde al gobernador tucumano.
A ese lote habría que agregar el eventual desprendimiento de los cuatro senadores de Convicción Federal, que por ahora permanecen en el interbloque de UP pero amagan con dar el portazo si los fuerzan a fusionarse bajo el mote de “Bloque Justicialista” y la conducción de José Mayans y Juliana di Tullio.
Dentro de Convicción Federal se cuentan el puntano Fernando Salino, el riojano Fernando Rejal, el catamarqueño Guillermo Andrada y la jujeña Carolina Moisés. Andrada es indiscutiblemente un hombre del gobernador de su provincia y Moisés, por su parte, es una dirigente peronista respaldada tanto por Jalil como por Sáenz.
“Si todavía no explota todo, en parte, es poque se están negociando cargos y jugar divididos no le conviene a nadie”, resumió un legislador peronista que conoce al detalle la situación de ambas cámaras.