En la primera rueda después de las
elecciones, la city amaneció distinta. Las pizarras del Banco Nación abrieron
con un dólar a $1.370, una baja intradiaria de $145 frente al cierre previo de
$1.515. A media mañana, la divisa rebotó hasta $1.400 y cerró el día en $1.460,
una caída diaria de $55 o 3,6%. El dólar mayorista, tras una rueda volátil,
cerró finalmente en $1.422,50, con una baja de 4,7% respecto del viernes.
Un lunes que cambió el clima
El resultado electoral del domingo, con
La Libertad Avanza (LLA) superando el 40% de los votos y consolidándose como
primera minoría en Diputados, se leyó en los mercados como una señal de
continuidad del rumbo económico. En un contexto de volatilidad previa y
posiciones dolarizadas, el triunfo oficialista funcionó como un deshielo: los
inversores abandonaron la cobertura y el peso recuperó terreno.
El blue acompañó la tendencia y cayó
3,7%, hasta $1.470 para la venta. Los financieros también se movieron en la
misma dirección: el MEP descendió 6,3% hasta $1.451,83 y el Contado con
Liquidación (CCL) retrocedió 6,6% hasta $1.463,62. El volumen operado en el
mercado de contado fue de USD 405,4 millones, prácticamente la mitad de lo
habitual, en una rueda de fuertes movimientos y escasa liquidez.
Wall Street premió a la Argentina
En simultáneo, los activos argentinos
volaron en Nueva York. Las acciones bancarias y energéticas treparon hasta 50%
en la jornada y los bonos soberanos extendieron su recuperación. El riesgo
país, medido por el JP Morgan, perforó los 700 puntos, su nivel más bajo en
meses.
En Buenos Aires, el Merval avanzó
impulsado por los papeles financieros y energéticos. Los analistas destacaron
que el mercado local, tras semanas de cautela, respondió con euforia a un
resultado que refuerza la gobernabilidad del presidente Javier Milei y despeja
el horizonte inmediato de incertidumbre política.
Apoyo desde Washington
Las señales no llegaron solo del mercado. El secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, felicitó públicamente a Milei: “Tiene un mandato renovado para el cambio”. Desde Florida, Donald Trump celebró en la misma línea: “No solo ganó, sino que ganó por mucho”, dijo, calificando el triunfo como “aplastante” y asegurando que Argentina “justificó la confianza” del Gobierno norteamericano.
El gesto fue leído en la city como un
respaldo político clave para la segunda mitad del mandato. La relación con EEUU
es central no solo por el vínculo con el Tesoro, sino también por el peso de
Washington en el Fondo Monetario Internacional (FMI), donde Argentina busca
encaminar una nueva revisión de su programa.
El mercado mira lo que viene
Para Eric Ritondale, economista jefe de
PUENTE, el foco del mercado ya está en los próximos pasos del Gobierno. “Se
espera que el Banco Central formalice una estrategia de acumulación de reservas
y redefina el marco cambiario y monetario, otorgando mayor claridad sobre los
instrumentos y objetivos de política”, explicó.
Ritondale detalló tres frentes de
atención inmediata: los avances legislativos en el Congreso, la refinanciación
de los vencimientos en dólares y la consolidación de un programa de reservas
que respalde el nuevo ciclo de confianza.
Desde abril, el país opera bajo un
esquema de flotación entre bandas, con un piso de $936,45 y un techo de
$1.494,04. El viernes, el dólar mayorista había cerrado a centavos del límite
superior; este lunes, la divisa se alejó casi 4% de ese techo, en la mayor baja
diaria desde la implementación del sistema.
En la city, el ánimo fue de alivio y
cautela. “No se veía una reacción tan positiva desde hace años”, resumió un
operador. La victoria libertaria descomprimió la presión sobre el tipo de
cambio y ofreció una pausa a un mercado que llegó a la elección hiperdolarizado.
Entre las pantallas verdes y las
felicitaciones de Washington, la jornada dejó una imagen inusual: un lunes en
que el dólar bajó y el optimismo volvió a las mesas de operaciones. Nadie sabe
cuánto durará, pero por ahora, el mercado volvió a respirar.
Fuente: NA