Trabajadores de Salud Pública, más precisamente, del Ministerio de Salud que comanda Héctor González, desde diciembre del 2023, perdieron alrededor de 15 o 16 puntos porcentuales del poder adquisitivo de sus salarios, entre noviembre del 2023 y diciembre del 2025.
Este dato surge de la actualización, por la inflación acumulada en ese periodo de 26 meses, de los haberes que percibían algunos de los trabajadores del sector. Agencia Hoy tuvo acceso a algunos recibos de sueldo de 2023, que permiten cuantificar cuál fue la caída del salario real.
Un trabajador de la Categoría AI – 40 horas semanales, una de las categorías más altas en MSP, que corresponde a empleados con Licenciaturas, médicos, y carrera de grado universitario, cobraba en noviembre del 2023, unos $375.000. De acuerdo con el portal Chequeado.com, entre principios de noviembre de ese año y finales de diciembre del 2025 hubo una inflación acumulada del 305,38%, siempre tomando como referencia, los datos del cuestionado INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) “libertario”.

En consecuencia, para que esos $375.000 mantengan su poder adquisitivo, a la fecha deberían alcanzar una suma de $1.520.166. El cálculo es simple, se toma algo que costaba $375 mil en noviembre del 2023 y se lo actualiza por la inflación acumulada oficial del INDEC, y se arriba a la suma actualizada. En otras palabras, lo que costaba y se podía comprar con $375 mil, en diciembre costó más de $1,5 millones.
Ahora bien, en Misiones, a valores de enero del 2026, los trabajadores (profesionales) de la Categoría AI (40 horas semanales), están percibiendo un sueldo de $1.288.023. La diferencia entre el sueldo actualizado por inflación y el sueldo que efectivamente el MSP está pagando es de – $232.143. Y en porcentaje es el 15,27%

En realidad, la caída del salario real es mucho mayor, porque la inflación del INDEC se construye en base a ponderadores del año 2003, año en que los alimentos tenían mayor gravitación que los servicios en las economías familiares. Teniendo en cuenta los aumentos en torno al 500 o 600% en la llamada canasta de servicios, muy por encima de la inflación y no medida por el INDEC “libertario”, el derrumbe del salario real de los trabajadores es mucho más profundo.