El caso de la mujer que intentó suicidarse en la Comisaría de la localidad de Campo Grande tomó ribetes inquietantes, al confirmarse que la ahora internada con quemaduras en el 35% de su cuerpo, habría dicho poco antes de prenderse fuego: “Ustedes tuvieron que lastimar a mi hijo y lo ultrajaron”.
Laura Esther Delmas, de 63 años, que sufrió quemaduras graves sobre todo en la parte superior del tórax, cuello y cabeza, permanece internada en el Hospital SAMIC de Oberá. Estaría fuera de peligro, de no mediar complicaciones, aunque si se recupera, quedará con secuelas y cicatrices de por vida.
El SAMIC no difundió ningún parte médico oficial sobre la paciente, cuyo nombre tampoco fue informado por la Jefatura. Se supo que continúa internada bajo cuidados intensivos y con el comienzo de su tratamiento, ya que presenta quemaduras de consideración y permanece con asistencia respiratoria mecánica. Delmas está en la Unidad de Terapia Intensiva.
Los médicos señalaron extraoficialmente que la mujer se encuentra pronta a ser intervenida quirúrgicamente y adelantaron que, si la evolución continúa siendo favorable, esperan iniciar de manera progresiva el retiro del respirador para que pueda comenzar a respirar por sus propios medios.
Entró a una comisaría empapada en alcohol y se prendió fuego
Según publicó el diario El Territorio, instantes antes de prenderse fuego la mujer alcanzó a dar el motivo de su accionar. La frase que quedó registrada por las cámaras de seguridad de la dependencia, que mostraron la espantosa escena de la mujer incendiada, profiriendo gritos escalofriantes por el dolor que sufría, mientras los uniformados trataban de apagar las llamas con agua.
Si bien no se distingue con exactitud lo que dice Delmas antes de prenderse fuego “a lo bonzo”, sí se alcanza a precisar las palabras “ustedes”, “lastimar” y “mi hijo”. La uniformada que estaba frente a la mujer, alcanzó a decir, “¿qué pasó doña?”, antes de que se desaten las llamas. Como estaba a varios metros de distancia fue imposible impedir las autolesiones.
La investigación continúa, mientras se analizan las imágenes del hecho y se avanza en la reconstrucción del contexto que derivó en el brutal episodio. No se puede descartar una situación de violencia institucional. De hecho, resulta llamativo que, en los partes oficiales del caso, no se mencione el nombre de pila de la mujer.