La oposición que negocia

Por Mario Samaniego.

Lunes, 9 de marzo de 2026 - 13:18 hs.
La oposición que negocia

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En política, los discursos suelen ser ruidosos. Pero los hechos, cuando aparecen, hablan mucho más fuerte.

En Misiones se instaló en los últimos años un relato que pretende mostrar a los libertarios como una oposición frontal al oficialismo provincial. Un discurso duro, cargado de denuncias contra la llamada “casta”, que intenta construir una identidad de confrontación con el poder. Sin embargo, cuando uno observa lo que ocurre detrás del escenario, la historia parece bastante distinta.

Un ejemplo reciente vuelve a encender las dudas.

Una empresa vinculada a la familia de la diputada libertaria Maura Gruber obtuvo la viabilidad ambiental del Ministerio de Ecología de Misiones para desarrollar un proyecto de generación de energía a partir de biomasa forestal, un emprendimiento autorizado por 40 años a través de la Resolución 26/2026 firmada por el ministro Martín Recamán.

La empresa beneficiada, EDG Bioenergía, pertenece al holding Don Guillermo SRL, ligado directamente al padre y al hermano de la legisladora. Incluso la propia diputada se describe en su perfil profesional como asistente contable de esa firma.

Hasta ahí, podría tratarse simplemente de un proyecto empresarial más. Pero el contexto político cambia el significado del hecho.

Porque mientras el discurso libertario insiste en denunciar al oficialismo provincial, una empresa vinculada a una de sus dirigentes cierra un acuerdo de largo plazo con ese mismo Estado al que públicamente cuestiona. Y no se trata de un vínculo menor: el proyecto energético tendrá una duración de cuatro décadas.

En política, eso tiene un nombre bastante conocido: funcionalidad.

La contradicción es evidente. Se construye una identidad política basada en la confrontación, pero al mismo tiempo se consolidan relaciones económicas con el mismo poder al que se dice combatir.

La pregunta que queda flotando es simple: ¿estamos frente a una oposición real o frente a una oposición administrada?

Porque cuando los discursos son incendiarios pero los negocios siguen funcionando, la política entra en una zona gris donde la retórica y la realidad empiezan a separarse demasiado.

Y en esa distancia, el ciudadano común suele quedar como espectador de una escena repetida: dirigentes que hablan de cambio mientras el sistema sigue funcionando exactamente igual.

Tal vez el problema no sea que existan negocios. El problema aparece cuando esos negocios conviven con un discurso que promete destruir aquello mismo de lo que se termina participando.

La política argentina tiene larga experiencia en este tipo de paradojas.

Y Misiones, claramente, no es la excepción.