La Justicia decretó finalmente la
quiebra de Garbarino y cerró formalmente el proceso que arrastraba desde hace
cinco años la emblemática cadena de electrodomésticos.
El Juzgado Nacional en lo
Comercial N°7, a cargo del Fernando D’Alessandro, fue quien ordenó la
liquidación final de la empresa. Sus dueños no lograron renegociar la deuda con
sus acreedores ni conseguir un comprador.
El juez basó su resolución en que
no existen condiciones para que el proceso concursal continúe. Además, dispuso
mantener la inhibición general de bienes, por lo que la sindicatura avanzará
ahora con una etapa destinada a identificar activos que puedan ser liquidados.
Así, llega a su fin la histórica
compañía, luego de varios intentos fallidos por reactivar la firma que supo ser
la principal cadena de venta de electrodomésticos y productos electrónicos del
país.
La empresa fue fundada en 1951
por los hermanos Daniel y Omar Garbarino y durante décadas se consolidó como
una de las marcas más reconocidas del rubro en la Argentina. Desde junio de
2020 estaba en manos del empresario Carlos Rosales, por entonces dueño de la
aseguradora Prof y protesorero de San Lorenzo. Ese mismo año también había
adquirido Radio Continental, medio del que se desprendió a comienzos de 2025.
Garbarino se encontraba en
concurso preventivo desde noviembre de 2021. En su momento llegó a contar con
más de 200 sucursales y unos 4500 empleados en todo el país, pero con el paso
de los años su estructura se redujo de manera drástica. Actualmente solo
permanecían abiertos tres locales: uno sobre la avenida Cabildo, en Belgrano;
otro en la calle Uruguay, en el centro porteño; y un outlet en el barrio de
Almagro.
La empresa atravesó un largo
proceso de negociaciones con distintos interesados que buscaban sumarse como
inversores para evitar la quiebra. Sin embargo, aunque ninguna de esas
conversaciones llegó a concretarse.
En ese contexto, en agosto del
año pasado la Justicia le había otorgado a la compañía un plazo de cinco días
para encontrar un potencial comprador dentro del mecanismo conocido como
cramdown, una instancia que permite a terceros presentar propuestas para
quedarse con la empresa y acordar con los acreedores. De lo contrario, se
avanzaría nuevamente con la quiebra.
Una situación similar ya se había
dado en abril, cuando el tribunal había decretado la quiebra, aunque la firma
logró revertir esa decisión al depositar parte de la deuda reclamada por los
acreedores.
La única empresa que se inscribió
en el “registro de interesados en la adquisición de las acciones de la
concursada y en la formulación de propuestas de acuerdo preventivo” fue
Vlinder. Sin embargo, finalmente no presentó ninguna propuesta formal de reestructuración.
El mismo escenario se repitió con
Compumundo, la cadena de informática vinculada al grupo, que tampoco despertó
interés entre posibles compradores. Garbarino ya había intentado subastarla en
2021, pero en esa oportunidad tampoco hubo oferentes dispuestos a quedarse con
el 51% de su paquete accionario. En ese momento, la empresa esperaba recaudar
al menos $58 millones mediante esa operación.
Fuente: TN