El Gobierno impulsa nueva ley de salud mental: qué cambiará

El Ejecutivo busca reformar la normativa vigente desde 2010. Los ejes principales incluyen cambios en las internaciones involuntarias, la terminología médica y el rol de los hospitales monovalentes.

Martes, 7 de abril de 2026 - 16:37 hs.
El Gobierno impulsa nueva ley de salud mental: qué cambiará

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El jefe de Gabinete Manuel Adorni anunció este martes que en los próximos días el Gobierno estará enviando al Congreso de la Nación la nueva Ley de Salud Mental. La confirmación oficial marcó el relanzamiento de una discusión que atraviesa al sistema sanitario, al ámbito judicial y a la política desde hace más de una década, en torno a la Ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657, sancionada en 2010 y actualmente vigente.

Según adelantaron fuentes oficiales, la iniciativa apuntará a modificar aspectos centrales del marco normativo actual con el objetivo de “mejorar la capacidad de respuesta del sistema” frente a situaciones de urgencia y riesgo. Sin embargo, el anuncio generó reacciones inmediatas y volvió a poner en escena un debate de fondo: cómo equilibrar el respeto por los derechos humanos de las personas con padecimientos mentales con la necesidad de garantizar atención oportuna, acompañamiento continuo y protección en casos críticos.

La Ley 26.657 representó, en su momento, un cambio de paradigma. Reemplazó el enfoque tutelar y el modelo de encierro por uno basado en derechos, con eje en la atención comunitaria, la presunción de capacidad de las personas y la internación como último recurso terapéutico. También incorporó a las adicciones dentro de las políticas de salud mental e impulsó la desmanicomialización progresiva, promoviendo el cierre de hospitales psiquiátricos monovalentes y su sustitución por dispositivos alternativos.

No obstante, a más de quince años de su sanción, distintos sectores coinciden en señalar serias dificultades en su implementación. Entre los principales cuestionamientos aparecen la falta de presupuesto específico, la escasez de dispositivos comunitarios, la aplicación desigual entre provincias y la ausencia de respuestas eficaces en situaciones de crisis aguda. Familias de personas con padecimientos mentales graves, así como algunos profesionales, vienen reclamando una revisión del régimen para evitar vacíos de atención y desprotección tanto de pacientes como de su entorno.

Desde el Gobierno sostienen que la reforma buscará clarificar conceptos, revisar los criterios de intervención y actualizar el sistema ante problemáticas que, afirman, hoy no encuentran encuadre adecuado en la norma vigente. Entre los puntos que se evalúan modificar se encuentran:

1. Criterios de internación involuntaria

Uno de los puntos más debatidos es la modificación de las condiciones para realizar internaciones sin el consentimiento del paciente.

El nuevo texto busca agilizar el proceso en situaciones de “riesgo de daño para la vida o la integridad física de la persona o de terceros”, intentando reducir las trabas burocráticas que hoy denuncian muchas familias de pacientes con cuadros graves o adicciones.

2. Adiós al “padecimiento mental”

El proyecto propone un giro técnico en el lenguaje. Se dejaría de utilizar la expresión “padecimiento mental” —considerada ambigua por las autoridades actuales— para adoptar las definiciones de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).

El objetivo es que los diagnósticos tengan un respaldo clínico más preciso y estandarizado internacionalmente.

3. Fortalecimiento de la red de atención

Según datos del Ministerio de Salud, existe una fuerte desigualdad federal: solo 16 jurisdicciones están plenamente adheridas a la ley actual. El proyecto busca:

Garantizar guardias de urgencia en hospitales generales.

Fortalecer el Registro Nacional de Personas Internadas (RESAM).

Optimizar la disponibilidad de camas en todo el país.

4. El rol de los hospitales especializados

A diferencia del espíritu de la ley de 2010 que promovía el cierre progresivo de instituciones monovalentes (como los neuropsiquiátricos Borda o Moyano), la nueva propuesta apunta a integrar y revalorizar estas instituciones bajo estándares modernos, en lugar de su sustitución total por hospitales generales, permitiendo que sigan funcionando como centros de referencia.

5. Participación de las familias

La reforma pretende dar mayor “entidad” a las familias y asociaciones de pacientes en la toma de decisiones y en el diseño de las políticas de salud, atendiendo a las críticas históricas sobre el desamparo que sienten quienes conviven con personas en situación de crisis.

Fuente: Parlamentario/Infobae