Mientras se dispara la inflación y los salarios la corren de
atrás, mientras aumenta el desempleo y la precarización laboral y mientras se
profundiza la recesión perpetuando un círculo vicioso difícil de salir, el
gobierno de Javier Milei salió a festejar, a pesar de las advertencias de todos
los especialistas, la baja de la pobreza que informó el martes el Instituto
Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Según el último relevamiento, la pobreza en el segundo
semestre de 2025 afectó al 28,2% de los argentinos mientras que la indigencia
se ubicó en el 6,3%. Se trata de una baja con respecto a los datos del primer
semestre del año pasado, cuando la pobreza relevada por el Indec había sido del
31,6% y la indigencia del 6,9%. De esta manera en el segundo semestre de 2025
más de 8,5 millones de personas eran pobres en Argentina, mientras que el
número de indigentes llegaba a 6,6 millones.
Sin embargo, y mientras en la Casa Rosada sobreactuaban los
resultados del informe del Indec, desde distintos sectores salieron a
advertirle a Milei que la situación lejos está de ser para festejar.
Uno de ellos fue Alejo Giannecchini, investigador del
Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA),
quien este miércoles advirtió que "ni de cerca la situación es tan buena
como lo muestran las cifras oficiales, ni como lo expresa el Presidente".
Así lo advirtió en diálogo con Gelatina, y explicó que
"la mitad de la caída de la pobreza es un mero efecto estadístico y no una
mejora real".
"La pobreza, en una visión más realista, estaría en los
mejores momentos de Alberto Fernández o a niveles de finales del gobierno de
(Mauricio) Macri, pero no se compara con 2017", detalló y recordó que
"las canastas que se usan para medir los consumos de los hogares son de
2004".
Precisamente esto es algo en lo que Milei y su ministro de
Economía, Luis Caputo, avanzaron para disfrazar el avance de la inflación y su
impacto en los ingresos de los trabajadores y en el índice de la pobreza. El
gobierno libertario impidió que este año el Indec comenzara a medir la
evolución de los precios en base una canasta de consumos acorde a los tiempos
que corren y sigue utilizando una que tiene más de 20 años y no es
representativa de los consumos de los argentinos.
En ese sentido, Giannecchini advirtió que "el no haber
actualizado la forma de medición genera un par de puntos extras de baja de la
pobreza".
Y señaló que "los últimos datos confirman que continúa
la caída en términos semestrales de la pobreza”.
“La situación no está tan bien como lo muestra la situación
monetaria. Cuando pasamos al empleo, vemos una situación deteriorada. En cuanto
a los ingresos laborales, vemos que solo aumentó 2% en términos reales con
respecto a la gestión de Alberto Fernández”, siguió y destacó que "el dato
de los no registrados se mide con la Encuesta Permanente de Hogares. Como
cualquier encuesta de este tipo, depende de la respuesta de la persona. A
finales de 2023, el Indec introduce cambios que nos enteramos más de un año
después, que pueden tener impacto en cómo se mide la captación y que venía
empeorando. Desde 2024 cambia y se empieza a registrar más, lo que hace que
caiga más la pobreza sin que esté mejorando la situación del hogar”.
A pesar de ello señaló que "hay menos pobres que en el último semestre del gobierno de Alberto Fernández”.
Fuente: M1