Cuando el mate se va para Brasil: la Selección y el silencio del INYM

La posible presencia de una marca brasileña de yerba mate como sponsor de la Selección argentina expone una paradoja incómoda. Mientras Brasil avanza con estrategia global en un producto que históricamente identifica a Misiones, el organismo encargado de promover la yerba argentina sigue sin mostrar resultados claros.

Viernes, 13 de marzo de 2026 - 8:43 hs.
Cuando el mate se va para Brasil: la Selección y el silencio del INYM

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En la Argentina hay pocas escenas tan reconocibles como un vestuario de fútbol con un mate circulando entre jugadores. El ritual aparece en entrenamientos, concentraciones y vuelos de regreso. Es parte de la cultura del equipo y también de la identidad nacional.

Por eso el dato generó ruido en Misiones: una marca brasileña de yerba mate podría convertirse en sponsor de la Selección argentina.

La imagen es potente y casi irónica. El equipo campeón del mundo cebando mate con una yerba producida del otro lado de la frontera, mientras en la provincia que concentra casi toda la producción nacional el sector yerbatero atraviesa una crisis de precios, costos y falta de promoción internacional.

La pregunta surge sola: ¿cómo llegó Brasil primero?

Marketing brasileño vs pasividad argentina

Brasil entendió algo que Argentina todavía discute: el mate ya no es sólo una tradición regional, es un producto global.

En los últimos años, empresas brasileñas comenzaron a invertir fuerte en posicionamiento internacional. No solo venden yerba: venden estilo de vida. Redes sociales, packaging moderno, alianzas deportivas y campañas orientadas al público joven forman parte de esa estrategia.

La lógica es simple: si el mate se globaliza, quien logre asociarlo a grandes íconos culturales o deportivos se queda con el mercado.

En ese contexto aparece la posibilidad de que una marca brasileña llegue a la Selección argentina. No es casualidad. Es marketing.

Mientras tanto, del lado argentino, el organismo que debería liderar la promoción internacional de la yerba sigue atrapado en discusiones internas, burocracia y conflictos políticos.

El INYM bajo la lupa

El Instituto Nacional de la Yerba Mate recauda millones a través de la estampilla que se aplica a cada kilo comercializado. Ese fondo, en teoría, debería destinarse a investigación, regulación y promoción del producto.

Sin embargo, dentro del sector productivo crece la pregunta sobre qué impacto real tiene esa promoción.

La reciente decisión de despedir a 21 trabajadores fue presentada como una señal de austeridad. Pero para muchos productores el problema no es el tamaño de la estructura sino la falta de resultados.

El cuestionamiento se repite en cooperativas y chacras: si el mate está creciendo en el mundo, ¿por qué Argentina no lidera ese proceso?

Y sobre todo: ¿por qué Brasil parece moverse con más rapidez en un mercado que históricamente fue argentino?

Productores: entre el orgullo y la bronca

En Misiones el tema toca una fibra sensible. La provincia produce más del 80% de la yerba mate argentina y miles de familias viven directa o indirectamente del cultivo. Para muchos productores, la posibilidad de que la Selección esté asociada a una marca extranjera es algo más que una cuestión comercial.

Es simbólico.

“Si los jugadores toman mate todo el tiempo, lo lógico sería que sea yerba misionera”, resume un productor de la zona centro de la provincia.

El planteo no es aislado. Cooperativas y empresarios del sector coinciden en que la Selección sería una plataforma natural para promocionar la yerba argentina en el mundo.

La escena sería perfecta: Messi cebando mate, cámaras internacionales, millones de espectadores. Marketing gratuito.

Pero ese escenario, al menos por ahora, parece no haber sido aprovechado.

Dos símbolos argentinos… desconectados

La paradoja es evidente.

La Selección argentina es una de las marcas deportivas más potentes del planeta después del Mundial. La yerba mate, a su vez, es uno de los productos culturales más distintivos del país.

Pero entre ambos no existe una estrategia clara de asociación.

Mientras tanto, empresas extranjeras sí ven la oportunidad.

El resultado es una imagen incómoda: Argentina exporta futbolistas y tradición matera, pero el negocio puede terminar capitalizándolo otro.

La pregunta que queda.

En Misiones la discusión recién empieza.

¿Qué estrategia tiene el INYM para posicionar la yerba argentina en el mundo?

¿Qué resultados concretos generó la promoción financiada por la estampilla?

¿Por qué una empresa brasileña parece haber llegado antes a un símbolo argentino como la Selección?

Las respuestas todavía no aparecen con claridad.

Mientras tanto, en cualquier cancha del país la escena sigue igual: alguien saca el termo, otro alcanza la bombilla y el mate empieza a girar.

Lo que está en discusión ahora es algo más simple —y más incómodo—.

De qué lado de la frontera viene la yerba que lo llena.