Se confirmó el femicidio de Mirta Marciana Rodríguez (45), quien había sido vista con vida por última vez el 20 de mayo del año pasado. Es que se confirmó por medio de exámenes de ADN, que los restos óseos y cabellos encontrados en Colonia Pindaity, en la mañana del 16 de julio, pertenecen a la mujer.
Según información difundida por el diario Primera Edicción, los estudios de ADN realizados a los restos encontrados en la plantación de té, son compatibles en un 99,99% con el ADN de la hermana de la víctima.
La confirmación de este estudio, que tuvo que realizarse dos veces debido a que hubo problemas con la primera muestra, ratificó que Mirta Marciana había sido víctima de un femicidio. Por el crimen, el principal sospechoso es Hugo Gómez (42) su expareja, a quien la justicia le allanó la vivienda y encontró el DNI de la víctima, una tarjeta de débito, prendas de vestir, un pasaje de colectivo y una suma de dinero.
Ese procedimiento realizado por efectivos de la Unidad Regional XI de Aristóbulo del Valle, bajo órdenes del juez de Instrucción N° 2, el Dr. Horacio Alarcón, fue el 18 de julio del año pasado, dos días después del macabro hallazgo de los restos en la Colonia Pindaity. El allanamiento, que se concretó en un inmueble situado a la altura del kilómetro 5 de la ruta provincial 9, complicó la situación procesal de Gómez.
El principal imputado del femicidio, está detenido con prisión preventiva. Con la confirmación por los exámenes de ADN, avanza la causa por el crimen de Mirta Marciana.
Caso Mirta Rodríguez: continúa la investigación tras nuevos hallazgos en allanamiento

La declaración testimonial de un capataz, fue clave para la detención del acusado: dijo que ese 20 de mayo, Gómez le había pedido que lo llevara hasta un punto de la ruta provincial 9, llamándole la atención por el lugar donde había descendido. Investigadores de la UR-XI pusieron el foco en la zona hasta que llegaron a un establecimiento ubicado a unos 1.500 metros de donde Gómez había pedido que lo dejaran.
Ese lugar contaba con registros de cámaras de seguridad y en fecha de la última vez que vieron con vida a la mujer, detectaron que había bajado del colectivo en ese sitio (Colonia Pindaytí) y en la filmación podía apreciarse que ingresaba a un camino de tierra usado para sacar la producción del cual no se la vio salir. A 200 metros de la ruta y al costado de una plantación de té, fue donde hallaron un cráneo, restos de cabellos y extremidades.
La hipótesis principal en la causa es que Gómez citó a su expareja, engañada, al lugar donde fue asesinada. De acuerdo con testimonios de familiares, Gómez nunca dejó de molestarla y era habitual que le pidiera dinero. Algunos testigos habrían declarado ante la Justicia, que Gómez incluso extorsionaba a Rodríguez.
Inicialmente, por subrogación, la causa estuvo a cargo del juez Horacio Eriberto Alarcón, quien supervisó el trabajo pericial en el lugar donde hallaron los restos. Pero ya con Gómez detenido como sospechoso, fue indagado en el Juzgado de Instrucción 1 de Oberá, a cargo en ese entonces del magistrado Pedro Benito Piriz.
El acusado, de profesión tarefero, se negó a declarar y fue imputado por el delito de “homicidio agravado por haber sido cometido contra la persona con la que ha mantenido una relación de pareja” (femicidio).