La suerte de Julieta Makintach quedó sellada este martes a
las 10:40. Tras seis audiencias, el jurado de enjuiciamiento bonaerense votó
por unanimidad su destitución por las irregularidades cometidas durante el
juicio por la muerte de Diego Maradona. La hoy exjueza ni siquiera fue a
escuchar su final judicial: brilló por su ausencia.
El fallo, dado a conocer en el anexo del Senado bonaerense,
también le bloquea cualquier regreso a un cargo judicial y la deja sin la
jubilación de magistrada. Un cierre abrupto para quien, hasta último momento,
esperaba que Axel Kicillof le aceptara la renuncia presentada en junio. Ese
camino hubiera mantenido abierta la puerta para volver al sistema judicial más
adelante.
Hasta el jueves, cuando se escucharon los alegatos,
Makintach confiaba en un desenlace muy distinto. Ese día dejó una frase que
ahora suena más amarga que liberadora: “Me quiero ir en paz”. Denunció que le
negaron pruebas y que ya no quería saber nada con la Justicia, aunque sí
reinventarse fuera del estrado.
La fiscal Analía Duarte, al frente de la acusación, no dejó
margen para interpretaciones amables: “Perdió las condiciones que exige la
Constitución para ejercer la magistratura”, sintetizó ante el jurado. Y recordó
que quedó acreditado que Makintach aceptó participar del documental “ Justicia
Divina” mientras llevaba adelante el debate oral por la muerte del “10”.
El detalle que terminó de hundirla fue que conocía el guion,
el tráiler y hasta los títulos de los seis capítulos. “Ya sabía que había una
condena”, señaló Duarte. El dueño de la productora, de apellido Arnal, se
presentó como testigo y fue aún más directo: “Era una miniserie sobre el juicio
por Maradona y nosotros teníamos a la jueza”.
Desde el Colegio de Abogados de San Isidro, uno de los
organismos querellantes, no ocultaron la gravedad del caso. Su representante,
Guillermo Sagues, definió el daño como “enorme”, no solo para la Justicia
bonaerense sino para el Poder Judicial en su conjunto, quedando expuesta al
ridículo.
La presidenta de la Suprema Corte bonaerense, Hilda Hogan,
fue categórica al fundamentar su voto: Makintach se apartó de la “sobriedad,
prudencia y moderación” que se exige a cualquier integrante del Poder Judicial.
El senador y conjuez Sergio Vargas aseguró que, “cuando se encienden las cámaras, corre peligro que el ego de un juez apague la Justicia”. Según su interpretación, la exjueza buscó notoriedad mediática y eso generó dudas serias sobre la imparcialidad del proceso.
Fuente: BAE