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El ala troska de algunos

Publicado 17/09/2019 | 18:20

Los troskistas son por definición “un vulgar instrumento del imperialismo y de la reacción”, tal como sentenció Fidel Castro en su discurso del 15 de enero de 1966 durante la Clausura de la primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América con sede en La Habana. 

Ernesto Che Guevara también fue concluyente al referirse al troskismo “consideramos que el partido troskista actúa contra la Revolución”. Ho Chi Minh habló de troskismo y acusó al Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) por constituir un nido de espías en Madrid, en Barcelona y en otros lugares al servicio de Franco. Mao Tse Tung apuntó al troskismo asegurando que los servicios secretos del imperialismo japonés trataron constantemente de minar su Partido y de hacer que, disfrazados de activistas, se infiltren en él colaboracionistas, troskistas. Hasta José Carlos Mariátegui puntualizó que “el troskismo sabe de un radicalismo teórico que no logra condensarse en fórmulas concretas y precisas”.

Para el troskismo argentino, Néstor Kirchner reendeudó a la Argentina tras la cancelación de la deuda con el FMI en 2006, y así podríamos girar in eternum sobre citas relacionadas al campo de acción troskista denunciadas por líderes mundiales y latinoamericanos como así también episodios donde el troskismo sirvió de puente a intereses oligárquicos y foráneos ¿Cómo? Corriendo por izquierda a los movimientos nacionales de liberación, al peronismo, al kirchnerismo, al socialismo en América y a cuanta cosa se mueva con proyección de construcción de mayorías.

León Trotski, cuyo nombre real fue Lev Davídovich Bronstein (1877-1940), nació en Ucrania y fue uno de los hombres más importantes del politburó de la revolución rusa, pero debió exiliarse en 1929 tras fortísimas internas con José Stalin. Trotski entronizó la tesis de la revolución permanente a través de la dictadura del proletariado, fue asesinado en México y dejó tras de sí una simiente que prolifera en los más amplios paradigmas.

En Argentina, a la par de convivir con esta ideología marxista, el uso del término se amplió para referirse a todo lo que tenga que ver con el acicateo a movimientos populares de mayorías. La terminología correcta debiera ser “trotskismo” o “trotsko”, pero de un tiempo a esta parte varió a “troskismo-trosko-trosco” para hacer referencia a: (1) al militante de esa vertiente política (2) o bien, utilizado para apuntar a aquel que “rompe por dentro de una estructura u oficia de quinta columna (trabaja para el adversario) mientras que con su dialéctica ensalza los valores del movimiento que dice representar”.

No nos vamos a meter con la historia del troskismo argentino, tampoco con el verdadero troskismo misionero, sino con aquellos militantes a quienes bien les cabe este eufemismo y que juegan sus fichas emulando la defensa de banderas que no son tales. Por ejemplo, durante la conformación de Unidad Ciudadana en nuestra provincia, se intentó “troskear” el espacio ¿y cómo se intentó “troskear”? invadiendo el espacio con actores que en verdad no respondían a Unidad Ciudadana, ni a Cristina Fernández sino a líderes de una fuerza provincial. Vale aclarar que no está para nada mal actuar bajo la conducción del liderazgo que cada quien elija, lo que sí está mal es intentar copar un espacio cuando en realidad se responde a otro interés que no es el de ese espacio ¿se entiende?

El Frente de Todos es una decantación de un número significativo de acuerdos políticos; agrupaciones, partidos nacionales, provinciales, gobernadores, intendentes y mucho pueblo organizado desde las bases, que son protagonistas de este tiempo que vivimos; y es necesario vivir este tiempo con entusiasmo. Es mejor que “fulano” esté adentro del Frente que afuera, es mejor que “tal sector” apoye el Frente antes que combatirlo y esta suma de voluntades debe confluir por el sendero de recuperación de derechos y libertades para todos los argentinos. En todo esto estamos de acuerdo. Pero no en todo. Avanzamos hacia un inevitable triunfo del Frente de Todos a nivel nacional, y también podrá repetirse el triunfo de esta fuerza en la provincia de Misiones, pero si de algo pudieran servir estas líneas, quisiera que sea para que el pueblo misionero no compre gato por liebre. Hay un solo Frente de Todos en la provincia, hay una sola lista de candidatos a Diputados Nacionales que acompañan a Alberto y Cristina Fernández. No hay dos, ni tres. Hay una sola lista y una sola conducción. Sobre esa base es bueno iniciar un camino de acuerdos y consensos hacia el futuro. No de otra manera, no troskeando un espacio ya constituido y que tiene referentes muy claros a la hora de trazar una identidad.

Cristina Britez, Héctor Cacho Bárbaro, Cristela Irrazábal y Mario Esper son los cuatro candidatos titulares por el Frente de Todos y hacer justicia a esto es votar por estos cuatro nombres, que es lo mismo que decir; “poné en la urna la boleta entera, o larga, o completa, o como la quieras llamar si es que querés darle tu voto de confianza a Alberto y Cristina” ¿y por qué? Podrán preguntarse, la respuesta es breve y sencilla; porque esa boleta fue diseñada por ellos y está pegada a la fórmula presidencial.

Misiones es una provincia joven, tuvo una larga lucha para constituirse como tal. En diciembre de 1953, Juan Domingo Perón promulgó la ley 14.294, dando conformidad a una demanda histórica. Con esa ley vigente, se pudo llamar a convención constituyente para darle al fin organicidad a sus instituciones y poderes. Fue el General, que amparado en la constitución de 1949 favoreció la participación política de los territorios nacionales.

No por ser joven Misiones, debe olvidarse de sus orígenes, de su inicio, o de la forma en que vio nacer su institucionalidad. No fue por “imperio de la ley”, sino por decisión política de un gobierno popular. Y en tren de este análisis, es sano para la provincia dejar emerger de su mismo suelo, jóvenes militantes que le den al pueblo más opciones para elegir en qué tipo de provincia desean vivir. Ellos, sus hijos y sus nietos. Los misioneros se lo merecen, por más ala troska que crezca al amparo de lo conservador.

Por Sergio Centenaro 
*Periodista, músico, militante político