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Tras el fallo de la Corte, Lula pidió su liberación inmediata

Publicado 08/11/2019 | 15:05

El expresidente de Brasil solicitó mediante sus abogados su inmediata liberación, en virtud del fallo de la Corte Suprema que impide detener a un condenado sin haber agotado toda las instancias judiciales.

El expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió mediante sus abogados a la jueza de ejecución penal Carolina Lebbos su inmediata liberación, en virtud del fallo de la Corte Suprema que impide detener a un condenado sin haber agotado toda las instancias judiciales, se informó oficialmente.

Este jueves, la corte suprema de Brasil dio un vuelco radical a las normas de encarcelamiento en el país. El STF decidió por 6 votos a 5 que las penas de prisión no pueden empezar a ejecutarse antes de agotar todos los recursos legales, modificando la jurisprudencia que determinaba el inicio del cumplimiento de la pena a partir de una condena en segunda instancia.

Lula, de 74 años, purga desde abril de 2018 una pena de 8 años y 10 meses de cárcel, tras haber sido condenado en segunda instancia por corrupción y lavado de dinero. El cambio de jurisprudencia debe llevar a las cortes a examinar la situación de 4.895 personas, entre ellas Lula. No todas podrían ser liberadas, porque los casos de mayor peligrosidad tendrían dictada prisión preventiva.

Esa revisión priva a la Operación Lava Jato, que reveló una trama de corrupción en Petrobras, de uno de sus instrumentos favoritos. "La decisión de revertir la posibilidad de la prisión en segunda instancia está en disonancia con el sentimiento de repudio a la impunidad y con el combate a la corrupción, prioridades del país", expresaron los fiscales de Lava Jato en un comunicado.

La liberación de Lula no lo habilitaría electoralmente, dado que un condenado en segunda instancia no puede ser candidato hasta ocho años después de cumplir la sentencia. Pero el STF podría modificar también esa norma.

La organización Vem Pra Rua (VPR), muy activa en las movilizaciones que en 2016 condujeron a la destitución de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, cuestionó la integridad del presidente del STF, José Antonio Dias Toffoli, y convocó a marchas para el sábado en todo el país.

Lula fue condenado como beneficiario de un apartamento en el litoral de Sao Paulo, ofrecido por una constructora a cambio de contratos en la petrolera estatal. Pero el exsindicalista niega los cargos y se considera un "preso político", víctima de una manipulación judicial para impedirle presentarse a los comicios presidenciales de 2018, en los que resultó elegido el ultraderechista Jair Bolsonaro.

Su postura ganó fuerza cuando Bolsonaro designó ministro de Justicia al juez Sergio Moro, emblema de Lava Jato y autor de la primera condena contra el expresidente (2003-2010). El líder de la izquierda ve en esa designación una prueba de la parcialidad de Moro y exige la anulación del juicio.