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El sínodo por la Amazonia: valorar a laicos y considerar ordenar diáconos mujeres

Publicado 12/10/2019 | 09:10

La Asamblea especial del Sínodo de los Obispos prosigue escuchando varias propuestas pastorales para llegar a los pueblos más remotos de la Amazonía.

Entre los diferentes debates de los círculos menores en el Sínodo de los Obispos sobre la Amazonía, que se está desarrollando en Roma hasta el 27 de octubre, se está hablando de por qué los protestantes crecen en la Amazonía y los católicos están estancados o incluso reduciendo su número.

"Eeflexionar sobre la posibilidad de una ordenación de diáconos mujeres, para valorar su vocación eclesial”. Es una de las propuestas que surgieron durante la tercera Congregación General del Sínodo sobre la Amazonía. Además, en la Asamblea de este miércoles, 9 de octubre, en la mañana se planteó la propuesta de constituir “un ministerio laico femenino”.


Laicos para la evangelización en Amazonía
“Para la evangelización en Amazonia – el Vaticano informa sobre las intervenciones en el aula – necesitamos una mayor apreciación de la vida consagrada, pero también una fuerte promoción de las vocaciones indígenas, junto con la posibilidad de elegir ministros autorizados a la celebración de la Eucaristía u ordenar diáconos permanentes que, en forma de equipo, acompañados por pastores, puedan administrar los sacramentos”.

En los últimos dos días, la Asamblea del Sínodo reflexionó sobre la importancia de una Iglesia que busque la comunión y “que incluya más a los laicos, para que su contribución apoye el trabajo eclesial”.

“La complejidad de la vida contemporánea, de hecho, requiere habilidades y conocimientos específicos a los que los sacerdotes no siempre pueden ofrecer todas las respuestas. Por esta razón, frente a los muchos desafíos de los asuntos actuales, incluidos el secularismo, indiferencia hacia la vida religiosa, la proliferación vertiginosa de las iglesias pentecostales, la Iglesia debe aprender a consultar y escuchar más la voz de los laicos”.


Iglesias neopentecostales

Algunos padres pastorales destacaron la lentitud con la que la Iglesia Católica ha ido respondiendo a las necesidades de la población en la Amazonía. A veces, de hecho, está lejos de la gente local y este vacío se llena con la propuesta de las iglesias neopentecostales. Que la Iglesia, sin ocultar las dificultades, sea misionera, tenga un rostro indígena y favorezca una lógica según la cual la periferia se convierte en el centro y el centro en la periferia, en un rico movimiento de transformación mutua.

Al mismo tiempo, se insistió en combatir la violencia generalizada contra las mujeres. Así, se lanzó la idea de establecer un ministerio laico de mujeres para la evangelización. 174 padres sinodales estuvieron presentes en el aula durante la quinta congregación general en donde se subrayó la necesidad de promover una participación más activa de las mujeres en la vida de la Iglesia desde una perspectiva samaritana.

En el briefing informativo organizado ayer viernes, en la Oficina de Prensa del Vaticano para hacer un resumen de los trabajos del Sínodo, se planteó la cuestión del fuerte crecimiento de las Iglesias y comunidades evangélicas entre los pobladores de la Amazonía a costa de los fieles de la Iglesia Católica.

La cuestión concreta que se planteó fue que los misioneros católicos en la Amazonía ponen el acento en lo social, mientras que los pastores evangélicos hablan del Evangelio.

El Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de México, explicó que en el círculo menor del Sínodo en el que está trabajando, un delegado fraterno (miembro de una Iglesia protestante) dijo que los obispos “tienen que tener muy en cuenta que la gente quiere la Palabra de Dios antes que todo”.

El Cardenal Aguiar afirmó que “yo creo que el Papa Francisco ya nos ha dado un testimonio muy fuerte en la Evangelii gaudium, en la Laudato si’ y en sus distintos comunicados de que debemos comunicar prioritariamente la Palabra de Dios para que la gente entre en una interiorización de su relación con Dios y una experiencia fuerte de vida, y entonces sí ya comprometerse a lo demás”.

Por su parte, Mons. Pedro Brito Guimarâes, Arzobispo de Palmas (Brasil), subrayó que la migración de una Iglesia a otra es un fenómenos religioso complejo que no se puede explicar con una única razón.

“Hay muchas razones juntas. Nosotros le llamamos a eso 'tránsito religioso'. Hay algunos estudios que muestran que algunas personas migraron de Iglesia no una sola vez, sino seis veces. Es un fenómeno muy complejo que exige más tiempo para analizarse”, explicó.

Insistió en que la migración de una religión a otra “es un hecho, pero no hay un único criterio, un único motivo. Existen muchas razones que hacen que las personas muden de una Iglesia a otra”.

Además, señaló que “internamente, dentro del mundo evangélico, esa migración existe con mucha con frecuencia. Basta que una persona no esté de acuerdo con la opinión del pastor para fundar otra Iglesia. Hay más Iglesias de lo que se puede imaginar”.

En su opinión, se trata de un fenómeno que refleja la vulnerabilidad de las personas, que hace que “se alejen de su Iglesia”. Para entenderlo, hay que comprender que las poblaciones de la Amazonía tienen unas necesidades materiales que no siempre pueden cubrirse. Tienen deficiencias en el acceso a la sanidad, a la educación, etcétera y “esas Iglesias (evangélicas) prometen: prometen buena economía, matrimonio, felicidad”.

Asimismo, Mons. Joaquín Pertíñez Fernández, Obispo de Río Branco (Brasil), habló de las dificultades de la Iglesia Católica para llegar a los lugares más remotos del Amazonas debido “a la escasez de sacerdotes en toda la Amazonía”. “No tenemos ni condiciones personales ni económicas para estar presentes en esos lugares”.

Explicó que en el Instrumentum laboris del presente Sínodo se “habla de vacíos existenciales o religiosos que nosotros, como católicos no ocupamos, y vienen otros y los ocupan. Porque nuestro pueblo es muy religioso, tradicionalmente, y cualquiera que llega diciendo que es palabra de Dios, nuestro pueblo va detrás”.

También él se refirió a las promesas de cubrir las necesidades básicas “sobre todo de salud”, con que los pastores protestantes logran convencer a fieles católicos para que se cambien de Iglesia. En ese sentido, se refirió a un problema de formación: “falta conocimiento, falta cultura”.

En muchos lugares de la Amazonía “no hay acceso a la salud para todos”, y si alguien “necesita curarse de un dolor de cabeza o un dolor de estómago, entonces el pastor promete y a través de esas promesas, con ese proselitismo, consiguen que muchos se adhieren. Y una vez que se han marchado es muy difícil regresar”.

“Hay muchas personas que, si no lo consiguen en una Iglesia, van a otra, y a otra hasta que encuentran a alguien que solucione su problema, que es más físico que espiritual. No siempre podemos solucionar los problemas básicos de salud, educación y de todo que nuestro pueblo tiene. Entonces vienen otros prometiendo cosas básicas y el pueblo les cree y se va con ellos”, concluyó.