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Garabí- Panambí: “las represas no son para la gente sino para las transnacionales”

Publicado 11/06/2019 | 16:35

Tatiane Becerra del Movimiento de Afectados por las Represas de Brasil habló sobre la construcción de nuevas centrales y cantidad de población que sería damnificada.

La visita del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro a su par argentino, Mauricio Macri volvió a colocar en la agenda y en debate, la construcción de represas hidroeléctricas en suelo misionero. Principalmente porque uno de los proyectos en carpetas es Garabí- Panambí.

Desde el Movimiento de Afectados por las Represas (MAB) advirtieron a la población misionera sobre un posible avance de la iniciativa. Mientras sus integrantes participan de diversas actividades relataron la lucha que llevan adelante hace 30 años en tierras brasileras, donde las diversas centrales construidas damnificaron a más de un millón de personas y a casi el 75% de la población afectada no se le respetó sus derechos.

Tatiane Becerra del Movimiento brasilero se encuentro recorriendo la provincia de Misiones. En diálogo con la prensa posadeña, resaltó la importancia del enlace de los ciudadanos de ambos países para desarrollar este tipo de luchas, “el MAB en Brasil surgió por la cantidad de violaciones registradas contra los derechos de los afectados” ya que la legislación vigente donde se define que es un “afectado”, data del año 1945. En ella se indica que solo pueden reclamar las personas dueñas de la tierra.

Ante este panorama buscan “sensibilizar” a la población de ambos países sobre este tema. Becerra explicó que el modelo de desarrollo pensado en la vecina Nación comienza, a partir de la construcción de hidroeléctricas, pero “sabemos que estas construcciones no son para la gente, ni para desarrollar el país, sino son de interés para las transnacionales” con un trasfondo mayor que es avanzar en la privatización de un recurso natural como el agua, afirmó la entrevistada.

Según el Movimiento de Afectados por la Represas, el proyecto Garabí-Panambí afectaría a unos 19 municipios brasileros y a unas 16 mil personas. Aunque estiman que este número podría duplicarse y superar los 30 mil ciudadanos afectados.

Becerra contó el caso de la hidroeléctrica de Belo Monte (Estado de Pará), donde estimaron que la central perjudicaría a unas cuatro mil personas, pero en realidad se afectó a unas 10 mil personas. Pero no sólo se trata de un perjuicio económico sino también el impacto ambiental en la zona y el empeoramiento de la calidad de salud de los habitantes del lugar, que deben padecer el cambio climático y la llegada de nuevas enfermedades.