Este domingo, una incesante marea de miles de fanáticos sigue llegando en estos momentos al Polideportivo Gatica de Villa Domínico, en el partido bonaerense de Avellaneda, para despedir a Carlos Alberto “Indio” Solari, en el Parque Los Derechos del Trabajador.
Según informó Noticias Argentinas, el velorio comenzará a las 11 de la mañana en el salón Gatica, un auditorio capaz de albergar a 180 personas al mismo tiempo. A poco más de tres horas de que abran las puertas del microestadio, la concurrencia de seguidores en la localidad del sur del conurbano es masiva para rendirle tributo al legendario cantante y compositor.
Desde la noche del sábado, cientos de personas se sumaron a participar de la vigilia ricotera sobre la avenida Bartolomé Mitre, a tan solo metros del predio municipal. Sin embargo, se prevé la llegada de más concurrentes durante todo el día, ya que no se estableció un límite horario e incluso se evaluaría la posibilidad de que pudiera extenderse hasta el lunes e, inclusive, el martes.
La ceremonia de despedida del músico, según estiman los organizadores, podría extenderse durante 48 horas. La familia pidió que nadie quede sin la posibilidad de despedirse y se espera una movilización de escala histórica para la cultura popular argentina.
De acuerdo con el portal LPO, la seguridad quedó en manos del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires. El operativo es coordinado por el ministro Javier Alonso y por la conducción de la Policía Bonaerense encabezada por el comisario mayor Javier Villán. Al realizarse en Avellaneda, la Provincia y el municipio asumieron la responsabilidad operativa completa del evento.
El despliegue será enorme. La provincia dispuso más de 1.500 policías bonaerenses fijos en las inmediaciones del Parque Domínico. Habrá personal de Caballería, Infantería y Bomberos. También postas sanitarias, puntos de hidratación y baños químicos. La prioridad es evitar que la marea ricotera se transforme en una encerrona.
Los operarios municipales terminaron de colocar un vallado perimetral sobre Avenida Mitre. La idea es encauzar las filas peatonales y ordenar el ingreso de los fanáticos. El recuerdo inmediato fueron los desbordes del viernes en Parque Leloir, cuando miles de seguidores se acercaron a la casa del músico apenas se conoció su muerte.
El municipio decretó cortes totales de tránsito en los alrededores del predio. El acceso principal se ordenará desde la zona de Avenida Mitre y General Otero. En Avellaneda comparan la logística con un operativo “superior al de un Superclásico”.
En tanto, la elección de Villa Domínico tuvo una razón política y otra práctica. El predio está a pocas cuadras de la estación del Tren Roca. Eso permite que las columnas que lleguen desde Constitución y desde el Conurbano sur ingresen de manera directa. No hay que cruzar media ciudad ni montar un rompecabezas imposible de micros, combis y autos particulares.
Pero la mudanza del velatorio a la provincia de Buenos Aires se destrabó por una negociación política veloz. Participaron el gobernador Axel Kicillof, el diputado nacional y líder de La Cámpora Máximo Kirchner y el intendente Jorge Ferraresi, en diálogo con la familia del Indio. Cada uno ocupó un lugar distinto en una escena cargada de sensibilidad popular y de cálculo político.
La Gobernación bonaerense y la AFA ya habían evaluado alternativas para absorber el despliegue. En esa mesa se barajaron el Estadio Único de La Plata y la cancha de Racing. Pero fue la familia la que descartó que la despedida se hiciera en un estadio de fútbol.
“No es que no querían hacer el velorio en una cancha. Lo que no quería era la utilización política de la AFA. Para ellos, la garantía era que Máximo participara de la decisión del lugar y lo estaban dejando afuera”, dijo a LPO una fuente que siguió de cerca las conversaciones.
Máximo Kirchner fue el nexo con el círculo íntimo del músico. Tras confirmarse la muerte del Indio, se acercó a la casa de Parque Leloir para acompañar a Virginia, la viuda, y a Bruno, el hijo del cantante. Desde ahí quedó ubicado como interlocutor de confianza de la familia. En ese rol transmitió las condiciones del entorno.
El jefe de La Cámpora también fue quien movió las primeras fichas. Primero se comunicó con Kicillof y después llamó al intendente de Avellaneda, según reconstruyeron fuentes cercanas a la negociación
El intendente de Avellaneda ofreció el Polideportivo Gatica. Fue la contraoferta que terminó de ordenar el tablero. Ferraresi mostró que el predio tenía un perímetro cerrado, accesos simples, cercanía con el tren y una avenida amplia para contener filas largas. Era menos épico que una cancha, pero bastante más gobernable.
Kicillof puso el blindaje institucional y financiero. Con la Casa Rosada afuera de la organización y con el Congreso descartado por el presidente de la Cámara de Diputados Martin Menem, el gobernador bonaerense habilitó toda la estructura provincial. La orden fue clara: si la familia elegía Avellaneda, la Provincia ponía seguridad, recursos y logística.
El detalle político es que los tres dirigentes arrastran diferencias profundas. Kicillof, Máximo y Ferraresi vienen de tensiones por el armado electoral, el control del PJ bonaerense y el reparto de poder territorial. Sin embargo, la muerte del Indio, abrió una tregua rara. Una de esas que sólo ocurren cuando la calle ordena más que las candidaturas electorales.
En el fondo, el velatorio funciona como una postal del conurbano político. Un artista que evitó durante décadas la domesticación institucional tendrá una despedida organizada por el Estado provincial, un intendente del sur y el dirigente que la familia eligió como garantía.
Durante dos días, Avellaneda será el centro de una ceremonia civil gigantesca. No habrá escenario ni pogo autorizado. Habrá filas, vallas, policías, trenes llenos, banderas gastadas y canciones cantadas como contraseña. El Indio se va en territorio bonaerense, con el peronismo haciendo de acomodador de una multitud que nunca necesitó permiso para existir.