La iniciativa marca el inicio de una política pública
orientada a incorporar tecnologías frutihortícolas en zonas tabacaleras,
promoviendo alternativas de mayor valor económico que permitan mejorar los
ingresos de las familias productoras y fortalecer el arraigo rural. En esta
primera etapa, las capacitaciones estuvieron enfocadas en el desarrollo de la
horticultura protegida, abordando contenidos clave como la construcción de
invernaderos, la preparación de suelos y la implementación de sistemas de riego,
pilares para avanzar hacia modelos productivos más eficientes y sostenibles.
Las instancias de formación contaron con la participación de
productoras y productores de El Soberbio, Florentino Ameghino, Panambí,
Aristóbulo del Valle, Dos de Mayo, Salto Encantado, Campo Ramón, Guaraní,
Leandro N. Alem, Mojón Grande, San Vicente, Fracrán, Comandante Andresito, San
Antonio, San Pedro, Campo Grande, 25 de Mayo, Alba Posse y Colonia Aurora,
reflejando la amplia cobertura territorial que tendrá el programa en toda la
provincia.
El programa se estructura en tres líneas productivas
-frutícola, hortícola y florícola- que se implementarán de manera progresiva,
combinando incorporación tecnológica con desarrollo de capacidades productivas.
Además, el programa prioriza la inclusión de mujeres, estimando una
participación cercana al 50% entre las personas beneficiarias, y proyecta una
implementación con amplia cobertura territorial en toda la provincia.
La primera línea puesta en marcha corresponde al cultivo de
tomate bajo invernadero, a través de módulos productivos diseñados con
tecnología adaptada a las condiciones locales, lo que permite optimizar el
manejo del cultivo, reducir riesgos sanitarios y mejorar la eficiencia en el
uso de recursos. En este sentido, la subsecretaria de Desarrollo y Producción
Vegetal, Luciana Imbrogno, destacó que “la incorporación de tecnología junto
con la capacitación permanente permite construir sistemas productivos más estables,
con mejores condiciones de manejo y mayores posibilidades de comercialización”.
La intervención contempla la provisión de infraestructura,
equipamiento para riego por goteo y fertirriego, plantines de calidad genética
y bioinsumos, junto con un esquema de capacitación continua y asistencia
técnica especializada. Las temáticas incluyen manejo de cultivos, sistemas de
riego, buenas prácticas agrícolas, sanidad vegetal, comercialización y agregado
de valor, consolidando un abordaje integral del proceso productivo.
De manera complementaria, se prevé el desarrollo progresivo
de otras líneas productivas, entre ellas la frutícola -con especies como
maracuyá y banano- y la florícola, orientada tanto a flores de corte como a la
producción de plantines ornamentales, ampliando las alternativas productivas en
el territorio. Se espera que esta política genere un impacto económico y
productivo sostenible en más de 200 familias tabacaleras, a partir de la
diversificación de sus sistemas productivos, el incremento de sus ingresos, el
fortalecimiento de las economías regionales y la generación de nuevas
oportunidades comerciales, promoviendo al mismo tiempo el arraigo rural en toda
la provincia.