Cabo Verde vivió un día histórico. La selección del pequeño
archipiélago del Atlántico, situado frente a las costas de Senegal, se
clasificó por primera vez a una Copa del Mundo tras vencer por 3-0 a Esuatini
en Praia.
Con este triunfo, los dirigidos por Bubista aseguraron el
primer lugar del Grupo D de las eliminatorias africanas rumbo al Mundial 2026,
superando al favorito Camerún, que deberá disputar el repechaje tras empatar
0-0 ante Angola.
El encuentro comenzó con cierta tensión para los “Tiburones
Azules”, que dominaron la posesión, pero se toparon una y otra vez con la
sólida defensa rival y con las grandes intervenciones del arquero Khanyakwezwe
Shabalala.
Sin embargo, el equipo mantuvo la paciencia y encontró su
recompensa en el inicio del complemento: a los tres minutos, Dailon Livramento
aprovechó un rebote en el área para abrir el marcador y encaminar el sueño
mundialista.
A partir de allí, el conjunto caboverdiano ganó confianza y
desplegó su mejor versión. Willy Semedo amplió la ventaja a los 54 minutos,
tras una buena combinación entre Diney Borges y Yannick Semedo, y en tiempo
añadido el defensor Stopira selló el 3-0 definitivo, desatando la euforia de
los más de 15.000 hinchas presentes en el Estadio Nacional de Praia.
La victoria consolidó una campaña casi perfecta: Cabo Verde
terminó con 23 puntos, cuatro más que Camerún.
La clasificación provocó una celebración sin precedentes en
el país. Las calles se tiñeron de azul y el gobierno decretó feriado nacional
para festejar el logro deportivo más importante de su historia.
Bajo el lema “10 islas, una nación, un sueño”, el pueblo
caboverdiano vivió una jornada de unidad y orgullo que trascendió lo
futbolístico, confirmando que incluso las naciones pequeñas pueden alcanzar las
cumbres más altas del deporte.
Con apenas medio millón de habitantes y una liga modesta,
Cabo Verde desafió todos los pronósticos y se inscribió entre los grandes del
continente. Su clasificación al Mundial de 2026, que se disputará en Estados
Unidos, México y Canadá, simboliza la fuerza de la ilusión y la perseverancia
de un equipo que convirtió el sueño en bandera.
Fuente: NA