Julio llegará con una nueva actualización de precios
regulados y servicios esenciales que impactará en los presupuestos familiares,
con aumentos en las cuotas de medicina prepaga, los alquileres y los servicios
públicos.
Alquileres
Las subas se implementarán luego de que el Instituto
Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informara una inflación del 2,1%
correspondiente a mayo, y sobre esa referencia se activarán distintos
mecanismos de actualización tarifaria previstos tanto por organismos públicos
como por contratos del sector privado.
De esta manera, aquellos que alquilaron bajo la Ley de
Alquileres deberán afrontar en julio subas cercanas al 31,54% anual en los
valores a pagar, a partir del Índice de Contratos de Locación (ICL), que
realiza el Banco Central (BCRA) sobre la base de la inflación y los salarios,
mientras que quienes ajustan por el Índice de Precios al Consumidor (IPC),
tomarán como referencia la inflación acumulada ya sea trimestral 8,1%;
cuatrimestral 11%; o semestral con el 16,7%.
Prepagas
En el ámbito de la salud, al menos cinco empresas de
medicina prepaga ya notificaron a sus clientes las subas previstas para las
cuotas de julio de este año, que en la mayoría de los casos serán superiores a
la inflación, ya que los incrementos estarán en torno al 2,9%, luego de que el
sector volviera a estar desregulado tras el acuerdo realizado el 27 de mayo
entre las empresas representantes del sector y el Gobierno nacional.
Combustible
El precio de la nafta y el gasoil podrían registrar ajustes
en julio. El buffer de precios que YPF y el resto de las petroleras (Shell,
Axion y Puma Energy) mantuvieron desde el 14 de mayo para amortiguar la
volatilidad del barril internacional vence a principios de julio. Una vez
expirado ese plazo, las compañías evaluarán si ajustarán los valores del
surtidor.
En el sector aseguran que hoy existe margen para recortar
los valores en los surtidores, ya que el precio local quedó por encima de la
actual cotización internacional del petróleo. La caída del Brent debajo de la
zona de los u$s73 refuerza esa posibilidad. Según fuentes de la industria, los
combustibles todavía reflejan un valor del crudo superior al vigente. Una vez
que las refinadoras recompongan el margen que resignaron durante los meses de
mayor volatilidad, el descenso del petróleo podría trasladarse al surtidor sin
comprometer la rentabilidad de la cadena de refinación.
De todas formas, hay que tener en cuenta que la legislación
vigente prevé actualizaciones de los impuestos a los combustibles en julio, lo
que podría generar una presión adicional sobre los precios finales.