La Universidad Nacional de Misiones (UNaM) confirmó su
adhesión al paro nacional y a la Tercera Marcha Federal Universitaria, en
defensa del presupuesto y el acceso a la educación.
Desde la institución advirtieron que la situación es
“crítica” por el atraso presupuestario, el recorte de becas y la pérdida del
poder adquisitivo de los salarios docentes y no docentes.
El proyecto vetado por el Ejecutivo había sido aprobado con
amplio consenso en el Congreso y buscaba actualizar partidas congeladas desde
2023, ya deterioradas en más del 40% por la inflación.
“Supera cualquier ficción, es una decisión sin un toque de
humanidad”, cuestionó la rectora Alicia Bohren, al vincular el veto no solo al
financiamiento universitario sino también al rechazo de la Ley de Emergencia
Pediátrica.
En la provincia, los salarios perdieron alrededor del 40% de
poder adquisitivo, lo que genera fuga de profesionales al sector privado o al
exterior. Además, las becas PROGRESAR pasaron de 8.000 a menos de 5.000
beneficiarios en dos años, con montos congelados en $30.000.
La UNaM también afronta dificultades para sostener el
albergue estudiantil, los comedores y el Servicio Médico Asistencial (SMAUNaM),
que asiste a 3.000 personas.
La casa de estudios prepara movilizaciones el miércoles en
Posadas, Eldorado y Oberá en simultáneo con la Marcha Federal en Buenos Aires.
También convocó a una sesión extraordinaria del Consejo Superior para emitir un
repudio formal.
En paralelo, las autoridades iniciaron reuniones con
legisladores provinciales y nacionales para revertir el veto. “El movimiento
estudiantil sabe que sin comedor o sin albergue no pueden estudiar”, subrayó la
rectora.