Es un flagelo social imperdonable que debe ser condenado con toda la fuerza de las instituciones, que Misiones las tiene funcionando con excelencia.
Por eso nuestro espacio político promovió, sin dilación y sin dudas, la expulsión y el corte definitivo de la representatividad de este diputado, y del partido político que lo sustentó, considerando también que deben caber penas para el Frente Electoral o la Alianza que lo validó.
Un antecedente tan nefasto como éste solo se cerrará con la prevención, el análisis, el conocimiento por parte del conjunto de la sociedad y con la solvencia de la justicia para, al menos, atenuar sus efectos devastadores que hoy repercuten en todo el país y el mundo.
En esa línea, desde la Cámara de Diputados he promovido la primera Fiscalía para perseguir este tipo de delitos, junto al endurecimiento de las penas y ladebida corresponsabilidad política de los partidos y frentes que incorporan a estos sujetos a la actividad, como correctivo.
Es claro que no han cumplido la tarea de ser los primeros filtros de antecedentes a la hora de confeccionar su oferta electoral. Hubo señales desde hace tiempo, que ahora algunos integrantes de la sociedad se anima a revelar.
Pero también es cierto que acá se trata de sociópatas que disimulan con astucia su comportamiento y tienen afinidad en su núcleo íntimo, afinidad en sus costumbres, sus modos de vida.
Podría decirse que constituyen una suerte de asociación para el engaño, la manipulación, la estafa moral y política, escondiendo sus vicios y sus crímenes.
Se ofrecen engañosamente a incautos electores,primero, y después al resto de la sociedad, como impulsores de supuestos cambios ayudados con propaganda armada para conseguir sus fines perversos.