El presidente Javier Milei participó este lunes del Tedeum
por el 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana, en una jornada que el Gobierno
buscó convertir en una señal de unidad tras semanas de fuerte tensión interna
en La Libertad Avanza.
La ceremonia contó con la presencia de todo el Gabinete, además del asesor Santiago Caputo y del titular de Diputados, Martín Menem, dos figuras atravesadas por la disputa entre el sector político que responde a Karina Milei y el armado digital libertario. Sin embargo y pese al intento por demotrars unidad, se confirmó que la vicepresidenta Victoria Villarruel no fue invitada por el Poder Ejecutivo.
En este contexto, el arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pidió terminar con "la división y la polarización" porque "nadie se salva solo". Así lo expresó durante su homilía, frente a la plana mayor del gobierno nacional, que lo escuchó en primera fila.
En el inicio de su reflexión, el arzobispo remarcó con firmeza que en el país "nadie es descartable, nadie es desechable". Aseguró que "todos somos importantes" y pidió poner atención, comenzando por "los abuelos, los niños, los enfermos y las personas con discapacidad".
Además, el monseñor visibilizó la dura realidad social al incluir en su mensaje a "los adolescentes y jóvenes atravesados por la droga, y los trabajadores informales y precarizados".
Tras la ceremonia, el Presidente encabezará una reunión ampliada de Gabinete en Casa Rosada, con el objetivo de ordenar la gestión y contener la interna oficialista.