Conocido el dato oficial sobre la incidencia de la pobreza en el segundo semestre del 2025, difundido por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, que sostiene que cayó el porcentaje de familias que no cubren el costo de una Canasta Básica Total a un 28,2%, el Centro de Economía y Política Argentina (CEPA) presentó un informe que desmiente los “datos” del organismo que está virtualmente intervenido desde enero de este año, por el Ministerio de Economía del gobierno de Javier Milei.
Cabe recordar que por decisión del presidente ultraderechista y de su ministro Luis Caputo, no se actualizaron los ponderadores para medir la inflación, que datan del 2004 y no reflejan fehacientemente, los consumos habituales de las familias argentinas. Y ya están listos los ponderadores del 2018, que el Gobierno libertario no quiere aplicar porque reflejarían con mayor precisión, la incidencia de las tarifas de servicios, transporte y otros, en la medición sobre costo de vida y pobreza.
“La tasa de incidencia de pobreza cuantifica la cantidad de personas que vive en hogares que no tienen ingresos suficientes para cubrir el costo de una Canasta Básica Total, la cual se componen de alimentos y otros bienes y servicios básicos. Durante el segundo semestre de 2025, la población que vivió en la pobreza llegó al 28,2%, una disminución de 9,9 p.p. respecto al segundo semestre de 2024 y de 13,5 p.p. respecto al segundo semestre de 2024, donde había alcanzado 38,1% y 41,7% respectivamente”, indica el CEPA en su informe “Evolución de la incidencia de la pobreza y la indigencia: datos al 2° semestre de 2025”
Asimismo, el CEPA añade que “en el caso de la indigencia, el dato actual implicó una disminución de 1,9 p.p respecto al segundo semestre de 2024 (8,2%) y de 5,6 p.p. respecto al segundo semestre de 2024 (11,9%).
“Es importante destacar que estas cifras oficiales deben analizarse a la luz de los cambios metodológicos implementados por el INDEC y las distorsiones en la medición de las canastas”, detalla el informe del CEPA, en sus conclusiones.

De acuerdo con el Centro, existen “cuestionamientos metodológicos a la medición oficial: Existen tres grandes reparos que afectan la comparabilidad y la precisión de los datos publicados:
*Mejora en la captación de ingresos no laborales: Desde finales de 2023, el INDEC introdujo modificaciones en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que permiten relevar con mayor precisión fuentes de ingresos como la Tarjeta Alimentar, las pensiones no contributivas y el programa Progresar. Esta mejora estadística, y no una mejora real en el bienestar de los hogares, explica una parte significativa de la disminución registrada en la pobreza.
*Inconsistencias en los ingresos de trabajadores no registrados: La evolución del salario no registrado muestra una ruptura en su correlación histórica con el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) a partir de 2024. El fuerte aumento real de este segmento (25,5% entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025) contrasta con un mercado laboral contractivo, sugiriendo que el dato está influenciado por la mejor captación de ingresos en la EPH y no por una mejora real sostenida.
*Subestimación de la Canasta Básica Total (CBT): La metodología que utiliza el INDEC para actualizar la CBT subestima el peso de los servicios y el transporte en la estructura de consumo de los hogares. Dado que estos rubros han tenido incrementos muy superiores a los de los alimentos durante la gestión actual, el coeficiente de Engel utilizado no refleja adecuadamente esta realidad. Esto resulta en una CBT artificialmente baja, lo que hace que más hogares queden por encima de la línea de pobreza sin que sus ingresos hayan crecido significativamente en términos reales.”

En cuanto a los factores que explican la evolución de la pobreza, el informe del CEPA insistió en que “se explica por una combinación de factores, entre los que se destacan:
*Desaceleración de la inflación de alimentos: El promedio de inflación mensual de alimentos en el segundo semestre (2,2%) se mantuvo en un nivel similar al del mismo período de 2024, aunque mostró una tendencia alcista hacia el final del año, con un promedio del 4% en los dos primeros meses de 2026.
*Caída real de las líneas de pobreza e indigencia: En términos reales, la CBT disminuyó un 5,7 p.p. y la CBA un 4,7 p.p. en comparación con el segundo semestre de 2024.
*Aumento real de los salarios no registrados y del RIPTE: El salario de los trabajadores no registrados mostró una mejora significativa, aunque explicada principalmente por cambios metodológicos. El RIPTE también mejoró un 6,6 p.p. en términos reales interanuales.
*Deterioro de los ingresos de los sectores más vulnerables: A pesar de la caída en la pobreza general, indicadores clave para los sectores de menores ingresos mostraron un fuerte deterioro:
–La Tarjeta Alimentar cayó un 16,1 p.p. en términos reales interanuales.
–Los planes sociales sufrieron una caída real del 10,5 p.p. respecto al segundo semestre de 2024, agravada por el congelamiento del monto desde enero de 2024.
–La jubilación mínima con bono registró una caída real del 3,4 p.p. en la comparación interanual.

*Situación de los trabajadores registrados: La relación entre la mediana del salario neto de los trabajadores registrados privados y la CBT muestra una recuperación parcial, pasando del mínimo histórico de 74,1% a cubrir el 96,9% en junio de 2025. Sin embargo, hacia el final del segundo semestre se observó un nuevo deterioro, cerrando en diciembre de 2025 en el 94%. Esto indica que el ingreso de la mitad de los asalariados registrados aún no alcanza para cubrir la CBT de una familia tipo, manteniendo a muchos en condición de ‘trabajadores pobres’”, completa el informe.
Por otra parte, sobre el final de las conclusiones del CEPA, se analizaron las proyecciones para el primer semestre de 2026, y remarcaron que existen “riesgos significativos que podrían revertir la tendencia a la baja de la pobreza:
*Aceleración inflacionaria: El aumento en la inflación de alimentos durante los primeros meses de 2026 (promedio del 4%) anticipa un aumento en las canastas básicas.
*Deterioro de ingresos clave: Se espera una profundización en la pérdida de poder adquisitivo del SMVM y de los planes sociales, cuyo monto permanece congelado, mientras que la Tarjeta Alimentar continúa su sendero descendente. La jubilación mínima, con el bono congelado, también seguirá perdiendo poder de compra”, cierra el informe.