El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos difundió ayer sus datos sobre el Índice de Precios al Consumidor, que marcó un 3,4%, siendo el décimo mes consecutivo de inflación en alza, lo que golpea de lleno al relato del gobierno ultraderechista de Javier Milei, quien admitió que el número “es malo”. Sin embargo, el presidente ratificó el rumbo económico, y que continuará el ajuste. “La motosierra no se detiene”, aseguró.
“Como odio la inflación y el dato no me gustó, voy a hablar de inflación”, expresó Milei en el AmCham Summit 2026. El presidente buscó explicar la aceleración del índice y sostuvo que responde a factores transitorios, argumento que se choca de lleno con lo que muestran los datos: aún con el IPC cuestionado del INDEC, la inflación lleva 10 meses consecutivos subiendo, es decir, un proceso que no se puede explicar por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que derivó en un alza del petróleo a nivel mundial.
Según Milei, en Argentina hay una fuerte caída en la demanda de dinero —equivalente al 50% del agregado monetario M2— que generó presiones sobre los precios. “Cuando cae la demanda de dinero, suben todos los precios expresados en unidades monetarias”, sostuvo, retomando la clásica definición de Milton Friedman sobre la inflación como fenómeno monetario. Cabe aclarar que esta explicación es inconsistente con la no emisión de dinero, que Milei defiende a rajatabla.
De acuerdo con el diario Perfil, Milei vinculó ese proceso a una “corrida” contra los activos en pesos, que impactó en el mercado financiero: suba de tasas de interés, incremento del riesgo país y presión sobre el tipo de cambio. Como consecuencia, se encareció el financiamiento y se frenó la actividad económica, lo que —según el Presidente— impidió que el crecimiento anual fuera mayor.
En cuanto al dato puntual del mes, señaló que estuvo influido por factores específicos como el aumento en educación, el impacto de la situación internacional –la guerra que llevan adelante sus aliados, los presidentes Benjamin Netanyahu y Donald Trump–, las subas en transporte y cuestiones estacionales, además del precio de la carne.

No obstante, buscó relativizar la señal inflacionaria al destacar que algunos indicadores muestran una dinámica más contenida. Afirmó que la inflación subyacente se mantiene en torno al 2,5% y que la canasta básica alimentaria crece a un ritmo menor, cerca del 2,2%. También remarcó que la inflación mayorista —que anticipa la tendencia futura— se ubica entre el 0,8% y el 1%.
“El equilibrio de largo plazo no cambió. Esto es un reacomodamiento de precios relativos”, opinó Milei usando un eufemismo para admitir la suba generalizada de precios, que impacta en millones de familias argentinas, afectadas por el congelamiento en los salarios y el creciente desempleo.
“Lo importante es saber por qué la inflación va a bajar”, remarcó Milei, quien llamó a “tener paciencia” y evitar decisiones apresuradas. Según su visión, la combinación de disciplina fiscal, estabilidad monetaria y recuperación de la demanda de dinero permitirá consolidar el proceso de desinflación en los próximos meses.
En un tramo saliente de su alocución ante empresarios, Milei rechazó que exista un dilema entre inflación y crecimiento. El mandatario apuntó contra economistas, analistas y sectores del “círculo rojo” que sugieren flexibilizar la política fiscal y monetaria para impulsar la actividad. “Ese planteo me parece una basura”, lanzó, y sostuvo que la historia argentina demuestra lo contrario: “Si la inflación generara crecimiento, Argentina sería una potencia”.
Con ese marco, Milei fue tajante sobre el rumbo del Gobierno: ratificó que no habrá ningún cambio en la estrategia económica. “La motosierra no se detiene”, dijo y confirmó que continuará el ajuste del gasto público, la política monetaria restrictiva y el proceso de desregulación.
En el final del discurso, Milei hizo una alusión a la Odisea de Homero y habló de “moral”, en un contexto en el que él, su hermana Karina Milei, y su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, están acusados de corrupción, estafa, dádivas y enriquecimiento ilícito, entre otros delitos. Además, dijo que si el plan fracasa, él y sus funcionarios podrán volver al ámbito privado, aunque tienen causas penales pendientes.
“Nuestra moral como política de Estado, dice que no nos vamos a apartar de los valores judeo–cristianos de ninguna manera. Y vamos a atarnos al palo (mástil), digamos, del barco, porque no vamos a escuchar los cantos de las sirenas. Vamos a escribir la mejor página de la historia, nos acompañen o no nos acompañen. Si no nos acompañan, nos volvemos a casa. No pasa nada, todos podemos volver a trabajar en el sector privado”, opinó.
Cabe aclarar que los datos de inflación de marzo, son pésimos para el Gobierno de Milei, que defiende su política de destrucción del empleo formal de la obra pública, en la supuesta estabilización macroeconómica. La inflación núcleo, es decir, la desestacionalizada, marcó un 3,2%. Y, por otra parte, con una actualización de los índices de inflación, es decir, utilizando los ponderadores de 2017 y 2018 que reflejan mejor los consumos de las familias y el INDEC se niega a actualizar (manteniendo los ponderadores de 2003 - 2004), el IPC habría rondado el 4%.