Este sábado, el presidente liberticida Javier Milei dijo que “dos bancos” provocaron la corrida de las últimas semanas y la frase de tinte “alfonsinista” no cayó bien en el mercado: el dólar oficial tocó su valor más alto desde la salida del cepo y el equipo económico tuvo que volver a intervenir en el mercado de futuros para enfriar la divisa, que este martes alcanzó su valor más alto desde la salida parcial del cepo cambiario: 1.310 pesos.
Según el portal
LPO, el ataque de Milei a los bancos no parece gozar del mejor timming: este
martes Economía tiene una parada brava con una mega renovación de deuda de
hasta 14 billones de pesos, en la que necesitará la buena predisposición de los
mismos bancos a los que acusa el Presidente.
“Hay dos bancos
muy involucrados en esa corrida”, afirmó Milei en la entrevista que le dio al
stand de radio Mitre en la Rural, este sábado, acompañado por el presidente de
la Federación Agraria Argentina, Nicolás Pino. “Nosotros laburamos para la
gente, no para los bancos”, remató el mandatario ultraderechista.
De acuerdo con
fuentes de LPO provenientes del Ministerio de Economía, la acusación de Milei
apuntaría contra el Banco Macro y el Banco Galicia. Según la lectura oficial,
ambas entidades, que fueron las principales tenedoras de Leliq, habrían
aprovechado el desarme de las Lefi para comprar dólares y esto obligó al
Gobierno a convalidar tasas más altas en sus licitaciones de deuda. En rigor,
los bancos actúan en función de los intereses de sus clientes.
De todas formas, la
acusación de Milei es completamente incoherente proviniendo de un gobierno que
dice apoyar el libre mercado y el capital privado. La obligación de los bancos
es cuidar el patrimonio de sus depositantes, de manera que resguardar ese
capital con las mejores opciones financieras disponibles no parece reprochable,
al menos, desde la óptica neoliberal.
Siempre dispuestos
a la mirada paranoica, en la Casa Rosada le suman ingredientes políticos a la
acusación: a Jorge Brito, titular del Banco Macro lo ven como un posible
competidor de Milei, luego que el empresario afirmara que le “encanta” la
política, aunque aclaró que ni en el corto ni el mediano plazo le interesa ser
candidato.
Sin embargo, el
ataque a los bancos parece ser la cortina de humo que encontraron Milei y
Caputo para ocultar la mala praxis del desarme de las Lefis que dejó sueltos
billones de pesos que fueron al dólar y empujaron su cotización. Así quedó en
ridículo la canchereada del titular de Hacienda, que semanas atrás dijo que el
dólar se mantendrá estable y desafió a los inversionistas: “Si te parece que el
dólar está barato, compra Campeón”.
Esta línea
argumental de culpar a los bancos la inauguró el propio Caputo el 15 de julio
en X, cuando cuestionó a los bancos por no canjear sus Lefi por Lecaps, como
pretendía el Palacio de Hacienda. Eso obligó a convalidar tasas más altas para
contener la corrida que hizo perder el talante sobrador al equipo económico.
Santiago Bausili, presidente del Banco Central, llegó a cuestionar el “egoísmo”
de los bancos. Toda una novedad para un gobierno que celebra la voracidad del
capital privado, el individualismo a ultranza y la búsqueda del lucro por
encima de todas las cosas.
La visión del
equipo económico era que las tasas se iban a acomodar solas a la baja por el
libre juego del mercado y en línea con la baja de la inflación y el ancla
cambiaria. Pero los bancos no compraron el relato y prefirieron asegurarse
comprando dólares: no confían en las proyecciones de dólar e inflación que
ofrece Caputo.
Pero lo más
notable es que lejos de traicionar, los bancos habían avisado al equipo
económico sobre el riesgo que implicaba desarmar las Lefis. El 14 de julio, las
cuatro principales asociaciones bancarias, ADEBA, ABA, ABE y Abappra, enviaron
una carta conjunta al Ministerio de Economía y al BCRA sobre el riesgo de un
desarme de las Lefis, que impacte en el tipo de cambio. Esas entidades propusieron
medidas para evitar una crisis de liquidez, pero no los escucharon.
Actualmente, hay
fuertes sospechas sobre una futura devaluación del peso después de octubre, una
vez que el gobierno de Milei haya sorteado las elecciones legislativas. Es que
una devaluación antes de las elecciones sería un golpe letal para las aspiraciones
políticas de La Libertad Avanza y de los hermanos Javier y Karina Milei, que
sólo pueden mostrar como logro macroeconómico, la supuesta caída de la
inflación. Es más, el fogonazo cambiario de las últimas semanas ya está
impactando en precios, y en consecuencia, en la inflación de julio.