Celebridad, poder y arte se dieron la mano en una Met Gala
que prometía cierta polémica al estar patrocinada por el magnate Jeff Bezos,
pero que finalmente transcurrió con normalidad y sin apenas comentarios
públicos de los invitados.
Si en las semanas anteriores se escucharon llamadas al
boicot de un grupo activista que empapeló Nueva York con carteles de denuncia,
finalmente no hubo rastro de protesta más allá de un espontáneo que intentó
saltar el perímetro de seguridad y fue interceptado en unos segundos.
La temática de la velada, ‘La moda es arte’, en cambio,
ofreció un gran abanico creativo a la hora de vestirse para los cerca de 400
invitados, entre los que destacaron divas como Beyoncé, Madonna y Blake Lively,
magnates tecnológicos y hasta miembros de la realeza.
La cantante Beyoncé protagonizó uno de los momentos más
esperados al reaparecer en el evento benéfico después de una década junto a su
hija mayor, Blue Ivy, y su marido, Jay Z, con un vestido transparente con un
esqueleto plateado superpuesto, una corona y una larga capa de plumas.
Madonna se tomó al pie de la letra el código de la fiesta y
llegó a la alfombra roja haciendo una ‘performance’, con un barco
fantasmagórico en la cabeza y rodeada de jóvenes que llevaban un velo en los
ojos y estaban conectados a la artista por una tela.
Otra de las sorpresas fue la actriz Blake Lively, con un
espectacular vestido en tonos pastel que cubría la escalinata del Museo
Metropolitano de Arte (Met), y que apareció en público después de que llegara a
un acuerdo para no ir a juicio con Justin Baldoni, su antiguo compañero de
reparto y director de la película ‘It ends with us’.
Pero, si de moda se trata, quedarán para el recuerdo el
vestido de burbujas de la olímpica Eileen Gu; el antifaz con forma de billete
de dólar de Sarah Paulson; el disfraz de ‘anciano’ de Bad Bunny; la máscara de
espejo de Katy Perry o el ‘look’ descalzo y con turbante de Doechii.
Otros eligieron hacer homenaje al arte de manera más
literal: Tessa Thompson lució un vestido de color azul y los dedos manchados de
pintura en referencia al color emblemático de Yves Klein, y se vieron cuadros
de Matisse, nenúfares de Monet o la gran ola de Kanagawa.
La gala empezó de nuevo con un espectáculo, protagonizado
por el actor de Broadway Joshua Henry, que entonó ‘Somebody to love’, de
Whitney Houston, bajo la atenta mirada de la editora de moda Anna Wintour,
cerebro del evento, y Lauren Sánchez, esposa de Jeff Bezos y también
patrocinadora de la tradicional gala.
La velada también acabó como se esperaba: con la prensa
esperando a Rihanna, que llegó ‘fashionably late’ junto a su marido, Asap
Rocky, con un corpiño de pedrería y envuelta en una tela satinada que, dijo,
estaba inspirada en su Barbados natal y en las caracolas del mar.
Entre los invitados había apellidos con pedigrí, entre
ellos, el magnate Michael Bloomberg o algunos hijos de los magnates George
Soros y Rupert Murdoch, así como miembros de la realeza de Jaipur, el marajá
Sawai Padmanabh Singh y la princesa Gauravi Kumari.
La noche reúne a varios de los grandes empresarios tecnológicos de Estados Unidos, como Evan Spiegel (Snapchat) pero la mayoría evitaron la exposición a la prensa: el propio Bezos; el máximo ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, o el CEO de Instagram, Adam Mosseri, que no cruzaron por la alfombra roja.
Fuente: TN