La cantante argentina María
Becerra ofreció este viernes el primero de sus dos conciertos con escenario
360° en el estadio Monumental de Buenos Aires, ante unas 85.000 personas, y se
convirtió en la primera mujer en realizar un espectáculo inmersivo en vivo para
tanto público.
Después de los dos recitales que
brindó en marzo de 2024 en el estadio del club River Plate -cuando alcanzó otro
hito al convertirse en la primera mujer argentina en llenarlo-, Becerra regresó
con un show en el que desplegó toda su capacidad vocal y actoral, acompañadas
por una propuesta de alto nivel técnico y visual.
El espectáculo, que agotó
localidades en apenas tres horas tras la salida a la venta de las entradas, se
extendió por más de dos horas y cuarenta minutos. Becerra interpretó 38
canciones casi sin retirarse del escenario, acompañada por una banda en vivo y
más de 20 bailarines, en una producción de alto despliegue técnico y visual.
Se trató del regreso de Becerra a
los escenarios tras transitar un proceso personal y de salud que marcó los
últimos años de su carrera. La cantante enfrentó dos embarazos ectópicos, uno
de los cuales requirió cirugías de urgencia y un período de internación por
riesgo de vida, además de episodios de ansiedad que la llevaron a reducir su
actividad artística durante un tiempo.
La puesta en escena de formato circular, ubicada en el centro del campo de juego, permitió una visión completa desde todas las tribunas y una experiencia pensada para envolver al público desde cualquier punto del estadio.
El concierto estuvo atravesado
por el universo conceptual del último disco de Becerra, 'Quimera', marcado por
cuatro alter egos -Shanina, Maite, Gladys y Jojo- un video proyectado en la
gran pantalla suspendida sobre el escenario 360° funcionó como hilo conductor
del show, en el que Becerra fue encarnando a cada uno de esos personajes hasta
finalizar como ella misma.
Shanina, alter ego inspirado en
el arquetipo yandere del anime, representa un amor posesivo y obsesivo. Vestida
con un corset y una pollera con cordones en tonos rosa y violeta, manguitos en
los brazos y una peluca violeta, Becerra abrió la noche con la canción 'Ramen
para dos', junto a Paulo Londra, y continuó con 'Infinitos como el mar'.
También interpretó 'Hasta que me
enamoro', canción que comparte con la cantante Martina 'Tini' Stoessel y fue
celebrada por el público, en su mayoría jóvenes que acompañaron el clima
festivo, vestidas con trenzas, brillos en el rostro, tops, polleras negras y
botas.
Luego llegó el segmento dedicado
a Maite, el alter ego más reciente de Becerra, asociado a una faceta madura,
estratégica y elegante. En este tramo, la cantante interpretó 'RQNE' junto al
cantante Abel Pintos y 'Entre nosotros remix' con el rapero Tiago PZK, en un
clima más introspectivo.
Más tarde llegó Gladys, que
remite a una mujer de alguno de los barrios populares argentinos. Con una mesa
como centro de la escena y música popular de fondo, Becerra cantó 'El amor de
mi vida', su colaboración con la banda mexicana Los Ángeles Azules.
Entre los comensales se
encontraba Ariel Puchetta, líder de Ráfaga, quien compartió con la cantante el
clásico 'Mentirosa', en un ida y vuelta que culminó con 'Adiós', canción de
Becerra.
El último alter ego fue Jojo, la
faceta más sensual y salvaje de la artista, con estética dominada por el cuero,
las cadenas y el color negro, y un sonido cercano al dembow y el dancehall.
Para el cierre, Becerra volvió a
ser ella misma y cantó 'Slow it down', uno de sus temas más solicitados por los
fans, incluido por primera vez en versión de estudio en su nuevo disco.
La noche culminó con la
interpretación de 'Mi amor', momento en el que la cantante se emocionó al ver
que su pareja, el músico J Rei, se había tatuado su nombre, en lo que fue uno
de los pasajes más íntimos del recital.
Con más de 18 millones de oyentes
mensuales en Spotify, millones de seguidores en plataformas digitales y una
trayectoria, María Becerra consolida con este show 360° su lugar como una de
las figuras centrales de la música latinoamericana y una de las voces de una
generación.
Fuente: EFE