La NASA quiere una base permanente en la Luna

La agencia prioriza construir una instalación habitable en la superficie y posterga la estación Gateway. Apunta a sostener presencia continua desde la próxima década.

Martes, 24 de marzo de 2026 - 19:35 hs.
La NASA quiere una base permanente en la Luna

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La NASA redefinió su estrategia lunar y puso en primer plano un objetivo de alto impacto: construir una base permanente en la superficie de la Luna. El anuncio lo realizó su administrador, Jared Isaacman, quien confirmó que Estados Unidos priorizará la instalación de infraestructura habitable en el satélite natural por sobre el desarrollo de la estación orbital Gateway, que quedará en pausa

El giro se inscribe en la reestructuración del programa Artemis, iniciativa con la que la agencia busca no solo regresar a la Luna, sino sostener una presencia continua como paso previo a futuras misiones tripuladas a Marte. A diferencia de enfoques anteriores basados en visitas esporádicas, el nuevo plan apunta a la ocupación prolongada.

Isaacman fue enfático al presentar el cambio: la meta ya no es únicamente llegar, sino quedarse. Para ello, la NASA proyecta una inversión cercana a los 20.000 millones de dólares en los próximos siete años. El modelo operativo retomará en parte la lógica del histórico Programa Apolo, aunque con una escala tecnológica y logística muy superior.

El sitio elegido para la base es el Polo Sur lunar, considerado estratégico por la presencia de hielo de agua en cráteres permanentemente sombreados como Shackleton y Faustini. Ese recurso resulta clave: permitiría producir oxígeno, agua potable y eventualmente combustible, condiciones indispensables para sostener operaciones humanas de largo plazo sin depender completamente de envíos desde la Tierra.

En paralelo, la NASA reorganiza su cronograma. La misión Artemis II, prevista ahora para el 1 de abril tras varios retrasos, realizará un sobrevuelo tripulado de la Luna, algo que no ocurre desde hace más de medio siglo. Este vuelo será una instancia crítica de prueba antes de avanzar hacia misiones de alunizaje.

Según el nuevo esquema, a partir de 2027 comenzará un puente logístico con envíos mensuales no tripulados destinados a transportar equipos, suministros y módulos habitacionales. El regreso efectivo de astronautas a la superficie lunar se proyecta para 2028, mientras que la base podría alcanzar operatividad plena entre 2030 y 2035.

El redireccionamiento implica también la suspensión, al menos en su forma actual, del proyecto Gateway, una estación en órbita lunar que contaba con participación internacional, incluida la Agencia Espacial Europea. La NASA señaló que parte del hardware ya desarrollado será reutilizado en la nueva arquitectura y que se mantendrán compromisos con socios para acompañar el despliegue en superficie.

Gateway había sido objeto de críticas dentro del sector aeroespacial por su costo y por considerarse un desvío respecto del objetivo principal de regresar a la Luna. La decisión de priorizar la base responde, en ese sentido, a una lógica de concentración de recursos en infraestructura directamente vinculada a la habitabilidad.

La reconfiguración ocurre en un contexto de demoras acumuladas en Artemis y de revisión integral de sus plazos. La agencia busca ahora robustecer las fases de prueba para reducir riesgos en futuras misiones tripuladas.

En paralelo a estos desarrollos, la NASA continúa impulsando proyectos científicos complementarios, como la misión HelioSwarm, destinada a estudiar el comportamiento del viento solar mediante una constelación de satélites. Este tipo de iniciativas refuerza el componente científico del programa espacial estadounidense y aporta información clave para proteger tanto misiones tripuladas como infraestructura tecnológica en el espacio.

Con este cambio de enfoque, la NASA redefine su hoja de ruta: pasa de una estrategia basada en la exploración a otra centrada en la permanencia. La Luna vuelve así a ocupar un lugar central en la competencia y cooperación espacial global, ya no como destino simbólico, sino como plataforma operativa para el futuro de la exploración humana.