La 50.ª edición de la Feria
Internacional del Libro de Buenos Aires concluyó tras casi tres semanas de
intensa actividad cultural en La Rural, consolidándose una vez más como uno de
los encuentros editoriales más importantes del mundo hispanohablante. Más de
1.340.000 visitantes recorrieron los 50.000 m² de exposición durante los 19
días de duración.
La edición aniversario, que se
desarrolló entre el 23 de abril y el 11 de mayo, estuvo marcada por una
programación especial dedicada a la memoria, la censura y el futuro de la
lectura.
Por primera vez en la historia del
evento hubo un País Invitado de Honor: Perú, que desplegó un amplio programa
literario y artístico bajo el lema “Caminos que unen”. La participación incluyó
escritores, actividades culturales, música y propuestas vinculadas a las
lenguas originarias y la diversidad cultural peruana.
En el marco de los 50 años del
golpe cívico-militar de 1976, la Feria dedicó buena parte de su agenda a
reflexionar sobre la censura, los libros prohibidos y el papel de la cultura en
la construcción de la memoria colectiva. Entre las actividades destacadas hubo
ciclos de debates, maratones de lectura y espacios especialmente dedicados al
“Nunca Más”.
Además de la programación
literaria, la edición 2026 incluyó congresos, jornadas profesionales y rondas
de negocios internacionales que reunieron a referentes del ecosistema editorial
de distintos países.
La Feria también volvió a mostrar
su capacidad de convocatoria masiva. Según distintos balances y repercusiones
entre visitantes y organizadores, los pasillos de La Rural se mantuvieron
colmados durante gran parte del evento, especialmente en los fines de semana y
jornadas de firmas.
Una de las grandes novedades fue
que, por primera vez, la apertura contó con la presencia de tres grandes voces
representativas de la narrativa argentina actual: las escritoras Leila
Guerriero, Gabriela Cabezón Cámara y Selva Almada formaron parte del diálogo
inaugural.
Con medio siglo de historia
cumplido, la Feria del Libro reafirmó en esta edición su lugar como una de las
grandes celebraciones culturales de América Latina, combinando industria
editorial, debate público y encuentro entre generaciones de lectores.
Fuente: NA