La Confederación General del Trabajo (CGT) se movilizó a
Plaza de Mayo en la previa del Día del Trabajador, con un acto atravesado por
críticas al gobierno de Javier Milei y señales de escalada en el conflicto
sindical. Sobre el escenario y en el documento leído ante las columnas, la
central dejó abierta la posibilidad de avanzar con un nuevo paro general.
El primer mensaje llegó desde el inicio del acto. "Le
queremos decir basta a este Gobierno. Se terminó la paciencia, señor
Presidente", planteó Octavio Argüello, uno de los integrantes del
triunvirato de conducción. Minutos después, reforzó la advertencia: "Vamos
a profundizar los conflictos, basta de tener paciencia".
Un acto con advertencias y críticas al modelo económico
Las intervenciones de los dirigentes apuntaron de manera
directa al rumbo económico y a sus efectos sobre el empleo y el poder
adquisitivo. Jorge Sola sostuvo que el malestar social se percibe en distintos
planos. "Después de la marcha habrá una medida de fuerza mucho más fuerte.
Se percibe el malhumor social", dijo, y lo vinculó con "la caída del
consumo, el endeudamiento familiar, la pérdida del empleo y la degradación de
la calidad laboral".
Cristian Jerónimo, otro de los cosecretarios generales,
profundizó esa línea. "No podemos quedarnos en el silencio. Venimos a
bancar un límite al ajuste. La salida no es con un ajuste permanente, la salida
es con un proyecto de país que incluya a todos y todas", afirmó ante la
Plaza.
Fuera del escenario, dirigentes cercanos al sindicalismo más
duro empujaron la discusión hacia una medida de fuerza. Pablo Moyano sostuvo
que la movilización debía transformarse en un "verdadero plan de
lucha" y calificó como "una vergüenza" al Presidente.
En el consejo directivo de la central evitan confirmar la convocatoria a un paro general, aunque la hipótesis circula entre los dirigentes. "No nos almorcemos la cena. Primero, la marcha", señalaron desde la conducción, en referencia a la necesidad de medir el impacto de la movilización antes de avanzar.
De concretarse, sería la quinta huelga de la CGT contra la
gestión de Milei. La primera se realizó el 24 de enero de 2024, a poco más de
un mes de la asunción presidencial.
El documento: críticas a la reforma laboral y al ajuste
El núcleo político del acto quedó plasmado en el documento
titulado "El trabajo es con derechos o es esclavo", que se leyó en la
Plaza de Mayo. Allí, la CGT sostuvo que "la mayoría de los indicadores
laborales, económicos y sociales reflejan un retroceso en la calidad de vida
del pueblo argentino".
El texto cuestionó la reforma laboral impulsada por el
Gobierno y actualmente en discusión judicial. "Hoy se discute una ley que
despoja de derechos colectivos e individuales a trabajadoras y
trabajadores", afirmó la central, que anticipó que seguirá "todas las
instancias judiciales" para frenarla.
También detalló un escenario económico adverso. "La
actividad económica y el consumo muestran caídas pronunciadas, fundamentalmente
en industria, construcción y comercio", señaló, y advirtió que "no
hay incentivos orientados al crecimiento de la matriz productiva".
El documento incorporó cifras para describir el impacto
sobre el entramado productivo. Según datos citados de la Secretaría de Trabajo,
entre diciembre de 2023 y marzo de 2026 cerraron 24.180 establecimientos. A la
vez, la CGT remarcó una "escalada creciente" de la desocupación y la
informalidad.
En ese marco, vinculó la situación laboral con el nivel de
endeudamiento. "Seis de cada diez hogares tienen deudas, bancarias o
informales, con morosidad creciente", afirmó.
La central también cuestionó el programa económico general.
"Sólo se privilegian los beneficios de un selecto grupo de actores
vinculados a la actividad financiera y especulativa", sostuvo, y agregó
que la inflación "sigue impactando en el poder adquisitivo de los
salarios", agravada por los topes en paritarias.
El diagnóstico se extendió a otras áreas. La CGT advirtió
que el sistema de salud "está en emergencia nacional", con problemas
de financiamiento en obras sociales sindicales y en el PAMI. También cuestionó
el freno a la obra pública, al considerar que limita la actividad económica y
la integración territorial.
En el plano político, el documento acusó al Gobierno de
"dividir al pueblo" y de "promover el enfrentamiento, la
descalificación, el odio y el resentimiento", con riesgo sobre la paz
social.
La movilización contó con el acompañamiento de
organizaciones como la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y
agrupaciones vinculadas al peronismo. Otros espacios sindicales y la izquierda
realizaron actividades por separado. En la Plaza, entre consignas y discursos,
la conducción cegetista dejó planteado un escenario abierto: la protesta se
expresó en la calle y la discusión por una huelga quedó en evaluación.
Fuente:BAE