La visita de Rosalía a Buenos Aires no fue un viaje
promocional, fue una verdadera proeza física. La cantante catalana, que llegó
al país para presentar su nuevo trabajo Lux, diagramó una jornada de viernes
que bien podría haber sido un reality por sí misma. El circuito combinó lo
mejor del streaming, el encuentro con figuras, la comida local y el fervor
popular.
El día empezó bien temprano, pero la gira arrancó el jueves
por la noche con la aparición sorpresiva de la artista en el show de Cindy
Cats, en el microestadio de Ferro. La española fue parte del público presente,
donde se la vio intercambiar algunas palabras con Juliana Gattas, e hizo
reverencias a la banda ante el emocionante.
Por la mañana de este viernes, en
Nadie Dice Nada, por Luzu, Rosalía se sentó en la mesa de Nico Occhiato y su
equipo. La transmisión se convirtió en un show digital con récord de audiencia.
Lejos de las formalidades, la artista se mostró desestructurada, bailó cumbia
con Karina "La Princesita" y se emocionó al cantar La Perla con
Ángela Torres.
Más tarde, la estrella descendió
de una camioneta frente al Obelisco, uno de los lugares más icónicos del país.
Con un vestido blanco, y con un cordón de seguridad que la rodeaba, Rosalía
estuvo algunos minutos allí, en lo que pareció ser la grabación de un
videoclip. Los fans y periodistas especializados suponen que se trata de la
canción Reliquia, que describe con un halago a la capital argentina. "El
cielo nació en Buenos Aires", entona la cantante en uno de los hits de
Lux.
Sin respiro, la artista se
dirigió a grabar un encuentro exclusivo con Mario Pergolini. El encuentro
confirmó su interés por la intimidad de la cultura local y cerró el intercambio
con una foto que fue viral al instante: Rosalía posó con la camiseta de Boca
Juniors que le regaló Pergolini, en una imagen que es la postal perfecta de su
"argentinización".
Mientras en las redes ya
circulaban las fotos de su recorrido por la ciudad, la artista terminó su tour
en La Boca, lo que incluyó una visita a La Bombonera y un stream improvisado,
donde se la vio con Momo y Trueno. En total, una jornada de 12 horas de exposición
con la misma actitud enérgica y contagiosa con la que la empezó el día.
Este raid, que incluyó milanesas, empanadas, flan y un
carisma a prueba de cámaras, dejó un mensaje claro: Rosalía no solo vino a
promocionar, sino a entender un poco más la cultura argentina, y lo hizo en una
jornada que, por su intensidad y variedad, quedará en la historia de las
visitas internacionales.
Fuente: c5N