Una funcionaria del Fondo Monetario Internacional denunció como “impagable” el acuerdo firmado por el presidente ultraderechista Javier Milei y la titular del organismo, Kristalina Georgieva, una de las que podrían dejar el organismo, si fracasa el préstamo de unos USD 20 mil millones para salvar el programa económico del Gobierno.
La poderosa directora del Departamento de Estrategia, Política y Revisión (SPR) del FMI, Ceyla Pazarbasioglu, anunció que antes de fin de año abandonará el organismo. De acuerdo con el portal La Política Online, esta decisión impactó en el staff técnico del organismo donde temen que un nuevo fracaso económico de la Argentina, los deje sin sus muy bien rentados cargos.
La salida de Pazarbasioglu no es un detalle menor: fue ella quien en abril firmó un capítulo entero sobre el caso argentino en el Staff Level Agreement que firmó el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo. Allí, con tono quirúrgico, dejó asentado que la deuda del país es “prácticamente impagable”.
El SPR es el cerebro del FMI. Este departamento define la estrategia global de préstamos, revisa cada programa de asistencia y redacta los informes que luego se publican y que tienen peso de sentencia en los mercados.
Bajo la conducción de Pazarbasioglu, SPR se volvió más duro en su análisis de sostenibilidad de deuda: pidió reformas más estrictas y puso el foco en los países con alto riesgo de impago, entre ellos la Argentina, uno de los principales deudores del FMI en la actualidad.

A la salida de Pazarbasioglu se suma a otra renuncia poco explicada: el pase a la vida académica de la ex vice del organismo, Gita Gopinath, que dejó uno de los puestos más codiciados por los economistas para irse a dar clases a Harvard, bajo asedio trumpista.
Ahora, la renuncia de Ceyla llega en el preciso momento que el nuevo acuerdo del FMI con el gobierno de Milei ingresa en zona de turbulencias y ya se habla de un posible incumplimiento para el año que viene, porque se ve poco probable que el gobierno pueda afrontar la pared de vencimientos que superan los USD 20 mil millones.
Si se cumplen esos pronósticos, el FMI volverá a fracasar con Argentina, y para colmo, con el mismo ministro (Caputo), como en 2018, cuando se concretó el anterior préstamo con tinte político: ayudar al gobierno de Mauricio Macri a conseguir su reelección. Cada vez que estalla un programa del FMI y un país como Argentina, entra en cesación de pagos, son despedidos los principales directores del Fondo.
“Este naufragio es más fraudulento que el de 2018, Argentina tiene una exposición impagable del 1300 % de su cuota como país miembro”, afirmó a LPO un técnico al tanto de los detalles de las tortuosas negociaciones del organismo con la Argentina.
Las señales del posible fracaso del programa en curso son evidentes hasta para la conducción política del FMI. La economía profundiza la recesión, con la industria y el consumo en caída, junto a índices de inflación, riesgo país y los problemas de corrupción y gestión política, que asustan a los inversores.

El comunicado del FMI para blanquear la salida de su funcionaria fue breve, protocolar. Reconoció el trabajo de Pazarbasioglu durante la pandemia, la implementación de los Derechos Especiales de Giro y la creación de las ventanas de financiamiento para crisis de alimentos y energía. Y nada más.
Ceyla fue muy dura en su diagnóstico, y su salida es una oportunidad de renegociar sin tanta presión técnica en los textos. Sin Pazarbasioglu, el FMI podría avanzar con la línea que viene sosteniendo con Milei: mirar para el costado ante las evidentes inconsistencias del programa económico.
La relación entre Argentina y el FMI tiene un prontuario frondoso. Desde los años ochenta, cada programa fue presentado como la gran solución para estabilizar la macroeconomía, y cada vez terminó en crisis: devaluaciones abruptas, inflación que se dispara, protestas sociales, metas fiscales incumplidas y refinanciaciones eternas. Por eso la noticia del retiro de Pazarbasioglu tiene más peso simbólico que burocrático.
El historial de fracasos es largo. Christine Lagarde se fue al Banco Central Europeo después del fallido stand-by de 2018 con Macri y Caputo. Mientras que los altos cargos Alejandro Werner y Roberto Cardarelli también dejaron la institución, entre otras “víctimas” del fracaso de los planes para la Argentina.