La jornada de ayer dejó mucho más que un debate sobre sublemas, PASO o modernización electoral. Lo que comenzó como una presentación política terminó convirtiéndose en una puesta en escena de un concepto más profundo: la construcción de un espacio horizontal, ciudadano y misionerista que busca discutir el futuro de la provincia desde múltiples miradas y generaciones.
El anuncio del nuevo nombre “Encuentro Misionero” funcionó como síntesis de una idea que atravesó toda la previa y buena parte de las intervenciones: la política entendida no como una estructura cerrada o de dirigencia tradicional, sino como una construcción colectiva donde el protagonismo debe estar en la ciudadanía.
“El poder está en ustedes”, fue una de las frases que marcó el tono del encuentro. No como consigna vacía, sino como parte de un mensaje insistente sobre participación, compromiso y responsabilidad social en tiempos de cambios acelerados.
Durante la actividad hubo referencias permanentes a la necesidad de “transformación permanente”, de actualización frente a los desafíos digitales y de defensa del pensamiento crítico en una época atravesada por redes sociales, polarización y sesgos cognitivos.
La idea del “Sherpa” apareció también como una metáfora política interesante: no un liderazgo providencial o mesiánico, sino una guía colectiva para atravesar escenarios complejos. Una construcción menos vertical y más horizontal, donde la experiencia, el territorio y el conocimiento compartido tengan valor estratégico.
Lejos de limitarse a una discusión institucional, el encuentro incorporó testimonios, experiencias y voces diversas: jóvenes, profesionales, dirigentes territoriales, intendentes, militancia digital y vecinos que aportaron volumen humano a una convocatoria que buscó despegarse de la lógica tradicional de la “casta política”.
Hubo además una fuerte reivindicación del modelo provincial misionero, especialmente en torno a conceptos como equilibrio fiscal, salud pública, producción y defensa de los intereses locales frente al centralismo nacional.
En varios momentos se insistió en la necesidad de defender a Misiones desde una mirada estratégica vinculada a su posición geográfica, su suelo rojo, sus recursos hídricos y su frontera económica con Paraguay y Brasil. En ese marco, se planteó la necesidad de avanzar hacia políticas que permitan mayor competitividad, incluyendo la idea de “Misiones libres de impuestos” para equilibrar asimetrías regionales.
Otro de los ejes que atravesó el encuentro fue la economía del conocimiento. Allí se habló del valor de la educación, la tecnología, los jóvenes y la comunicación digital como herramientas de poder real para el desarrollo de la provincia.
También se destacó el rol de una nueva militancia vinculada a plataformas digitales, producción de contenido y comunicación política moderna. Incluso se mencionaron iniciativas y concursos destinados a promover mensajes positivos, hechos concretos y narrativas vinculadas a la realidad provincial.
La incorporación de dirigentes provenientes de otros espacios políticos fue presentada como una señal de apertura y amplitud. La consigna de “Encuentro” buscó justamente reflejar esa intención de construir un espacio transversal, abierto al debate y con participación de distintos sectores sociales y políticos.
En el plano institucional, además del cambio de nombre a Encuentro Misionero, se ratificó el respaldo a la eliminación de las PASO y se impulsó la propuesta de Boleta Única Partidaria, junto con una convocatoria abierta al debate legislativo y ciudadano sobre el sistema electoral.
Sin embargo, el clima general dejó una sensación más amplia que una simple discusión de ingeniería política. El mensaje que buscó instalarse fue otro: reforma sí, pero acompañada de modernización, participación, ciudadanía activa y defensa del modelo misionero.
“Juntos no nos para nadie”, resumió uno de los mensajes finales de una jornada donde la épica provincial, el protagonismo juvenil y la idea de construcción colectiva terminaron ocupando el centro de la escena.