Este jueves, el Fondo Monetario Internacional tomó una decisión política y resolvió liberarlo los 2.000 millones de dólares la primera revisión del préstamo acordado con el Gobierno que encabeza Javier Milei, pese a que la administración ultraderechista no cumplió con la meta de acumulación de reservas.
La decisión fue tan política que incluso se evitó apelar a la figura del “waiver” (“perdón”) por el incumplimiento, según publicó el portal LPO. El organismo financiero internacional destacó en su breve comunicado la implementación fuerte de políticas orientadas al control inflacionario y la estabilidad fiscal, pero admitió que Argentina no alcanzó el objetivo de reserva neta de mediados de junio.
En el comunicado del organismo reconoce que el país incumplió el umbral de reservas pactado, pero afirmó que el Gobierno “medidas correctivas” para enderezar el rumbo, aunque no aclara de qué medidas se trata, ni ofrece ningún parámetro cuantitativo sobre que tanto se acercó a la meta.
Lo destacable de la decisión fue que el FMI eludió la incómoda figura del “waiver”, se presume forzado por la administración del presidente ultraderechista Donald Trump, que considera a Milei, un aliado en la región. El estatuto del Fondo permite otorgar hasta dos waivers por incumplimientos y una fuente al tanto de las negociaciones, “en la segunda revisión lo van a tener que conceder sí o sí”.
Con esta decisión se le da más margen a Milei, que por estas horas tuvo que salir en una “conversación” por streamming junto al ministro de Economía Luis Caputo, con su “amigo” el comunicador liberticida Alejandro Fantino. El motivo de la salida con un medio afín al relato oficialista, tiene que ver con el aumento del dólar, que rozó el techo de la banda cambiaria estipulada con el FMI: $1.400. Cuando el dólar supera ese límite, el Banco Central argentino puede intervenir en el mercado cambiario, pero carece de las reservas suficientes para hacerlo.
La novedad argumentativa es el organismo ahora pasará a considerar la meta global de acumulación de reservas netas para el programa anual. Cabe aclarar que Argentina debe pagar 850 millones de dólares este viernes 1 de agosto, que saldrán directamente de este nuevo giro de divisas. Siguiendo con las comparaciones, sólo durante junio, los argentinos compraron más de 2.000 millones de dólares por home banking, lo que supera ampliamente lo que queda del desembolso.
El comunicado menciona también el avance hacia un esquema cambiario más flexible. Desde que se levantó el cepo para personas físicas, el dólar subió cerca del 30%.”Era la devaluación que pedía el FMI, la están haciendo en cuotas”, afirmó a LPO un economista que conoce al organismo. De todas formas, el Fondo mantuvo sus críticas al manejo monetario del Gobierno y pidió “una mayor claridad respecto al régimen monetario de mediano plazo sigue siendo esencial para afianzar aún más la desinflación”.
“Debe preservarse la flexibilidad cambiaria, mientras continúan los esfuerzos sostenidos para reconstruir las reservas. Esto es fundamental para que Argentina pueda gestionar mejor los shocks y acceder de manera duradera a los mercados internacionales de capital en condiciones más favorables”, agregó el FMI en el comunicado, que sugestivamente casi no presentó datos cuantitativos.
Esa posición del Fondo respecto de la política monetaria, choca con la visión de Milei y Caputo. La historia demostró que los acuerdos con el FMI resultan inflacionarios porque sus manuales interpretan el fenómeno casi exclusivamente desde lo monetario y fiscal, integrando con dificultad la variable cambiaria. Esa es precisamente la tensión con el gobierno de Milei, que entiende que su destino electoral depende de controlar la inflación sin provocar una devaluación desbocada.
Esto es así porque la baja de la inflación es posiblemente el único logro macroeconómico que Milei puede defender ante los votantes, puesto que el llamado superávit fiscal lo estarían logrando en base al ajuste sobre sectores sensibles –jubilados, salud y educación públicas, fondos provinciales, obra pública–.