Un informe del Centro de Economía y Política Argentina advirtió este viernes, que de los 238 mi nuevos puestos de trabajo informados por las estadísticas del INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), el 85%, es decir, unos 201 mil son trabajadores informales.
“El análisis del tercer trimestre de 2025 confirma una dinámica contradictoria en el mercado laboral argentino. Una leve mejora en los indicadores de desocupación y empleo que se produce en un contexto de deterioro generalizado de la calidad del trabajo”, remarca el informe en sus conclusiones.
En esta línea, el CEPA planteó: “si bien la tasa de desocupación se redujo a 6,6%, este resultado responde fundamentalmente al crecimiento de la informalidad y del cuentapropismo de subsistencia, fenómenos que no son capturados como desempleo por la metodología estadística pero que reflejan una profunda precarización.”

“El principal factor detrás de esta dinámica es el crecimiento de la informalidad laboral y el cuentapropismo, en detrimento de los puestos asalariados. En el último año, el INDEC registró un aumento de 238.000 personas ocupadas, de las cuales casi el 85% (201.000) corresponde a trabajadores informales. Esto es consistente con la destrucción de empleo registrado en el sector privado, que la Secretaría de Trabajo viene informando mensualmente”, señala el informe del CEPA, en un tramo central del trabajo.
“Como resultado [del proceso de desplome del trabajo en blanco], la tasa de informalidad se ubicó en el 43,3% en el tercer trimestre, por encima del 42,6% del año previo. Entre los asalariados, la informalidad alcanza al 36,7%, también dentro de los registros más elevados del período reciente”, completa el informe.
En tanto, “otra señal preocupante es la evolución del empleo por cuenta propia, en particular aquel sin aportes. Esta categoría continúa siendo la más dinámica del mercado laboral: en el último año pasó de representar el 23,3% al 24,5% del total de los ocupados”, sostiene el informe.

“La creación neta de empleo en el período interanual se dio en un contexto de precarización estructural de la fuerza laboral. Este proceso se refleja en la caída de la proporción de trabajadores asalariados (del 73,1% al 71,9% de los ocupados) y, simultáneamente, en el aumento del cuentapropismo (del 23,3% al 24,5%), un fenómeno asociado a menudo a la subsistencia y la baja cobertura social”, advirtió el CEPA en las conclusiones de la investigación.
Por otra parte, “las brechas estructurales se mantienen: las mujeres jóvenes (14 a 29 años) continúan siendo el grupo más afectado, con una tasa de desocupación del 12,7%, casi el doble del promedio nacional. En contraste, los varones de 30 a 64 años registran el menor nivel (4%), evidenciando una segmentación que combina factores de género y edad”, detalla el CEPA.
“La presión global sobre el mercado de trabajo mostró una reducción (5,9%), explicada por caídas en la subocupación y en la búsqueda de empleo entre quienes ya trabajan. Sin embargo, esta disminución puede interpretarse no solo como una menor necesidad de empleo adicional, sino también como un desaliento encubierto ante la escasez de oportunidades de calidad, en un escenario donde el empleo registrado en el sector privado continúa contrayéndose”, remarca el CEPA en el final de las conclusiones del trabajo.